Sin aterrizajes verdes en el aeropuerto de Zaragoza

Desde 2014, cada aerolínea puede decidir si emplea esta técnica. El año pasado hubo apenas tres aterrizajes civiles de este tipo.

Una nave toma tierra en el aeropuerto zaragozano
Guillermo Mestre

Solo tres vuelos comerciales de los 7.269 que tomaron tierra el pasado año en el aeropuerto de Zaragoza recurrieron a la técnica de aterrizaje verde. Este tipo de maniobra consiste, según el jefe del departamento técnico del sindicato español de pilotos SEPLA, Ariel Shocron, en "llevar a cabo un descenso continuado de la aeronave de modo que, una vez se llega a una distancia determinada, se pueda hacer la aproximación a la pista de aterrizaje llevando el motor al ralentí".

De esta manera se evitan los picos de sierra en la trayectoria del avión, que no acelera y frena sino que va 'planeando', y se registran menores consumos de combustible, se reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera (en torno a un 25%) y se provocan menos ruidos para los municipios y barrios cercanos a los aeródromos al disminuir la potencia de los motores.

La pírrica cifra de aterrizajes verdes en la capital aragonesa la trasladó recientemente el Gobierno cental al diputado socialista Óscar Galeano, quien registró una pregunta al respecto en el Congreso de los Diputados. Fuentes del aeropuerto apuntan que "las compañías, simplemente, no lo solicitan el permiso para realizar la maniobra cuando esta posiblidad está en sus manos desde 2014, cuando lo autorizó AENA. No responde a ninguna cuestión técnica de las instalaciones, es una decisión de las propias aerolíneas".

La técnica, conocida en la jerga del sector como CDA, se practicó por primera vez en España en 2009, en Barajas, pero apenas tiene seguimiento en el territorio nacional. "Casi no se aplica. En Madrid sí tiene cierta presencia a primera hora de la mañana, cuando no hay congestión, pero en cuanto hay tráfico áereo esto resulta imposible", indica el portavoz sindical Ariel Shocron.

"El aeropuerto de Zaragoza es sobre todo carguero y la mayor parte de los aviones de carga vuelan por la noche. Al no haber congestión en el tráfico, van a ser siempre aproximaciones muy simples y por eso no se recurre al CDA", añade Shocron, quien apunta que hay aeropuertos europeos, como el londinense de Heathrow, donde "están establecidos como habituales los aterrizajes verdes".

Según los datos publicados por AENA, con la maniobra CDA se consigue, por cada vuelo, una disminución del nivel de ruido entre 4 y 6 decibelios en poblaciones situadas entre 11 y 22 millas náuticas (20-40 kilómetros) del umbral, una media de 160 kilos de reducción de gasto de combustible por vuelo y una disminución de entre 300 y 480 kilos de media en la emisión de gases contaminantes por aeronave.

El ruido, caballo de batalla de los vecinos

En la asociación de vecinos Los Sauces, de Montecanal, llevan años reclamando medidas para paliar los problemas de ruido derivados del tráfico aéreo que sobrevuela sus hogares. Su portavoz, Rosa Burgos, lamenta que la técnica de los aterrizajes verdes no haya cuajado "pese a que se trata de algo positivo tanto para las empresas como para los vecinos y el medioambiente".

Burgos participó en enero en una mesa con el Ayuntamiento, AENA, Defensa y la Universidad de Zaragoza, entre otros interlocutores, y les traslado "los problemas que seguimos sufriendo" y "la necesidad de aplicar medidas paliativas", así como de "hacer un estudio de ruidos riguroso que demuestre que el paso de aviones realmente afecta a nuestro día a día". En cualquier caso, la portavoz vecinal subraya que los mayores inconvenientes "los generan los vuelos militares".

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