El tranvía puede ahora vender los escombros de la obra tras haber cobrado por su eliminación

La DGA le permite hacer negocio y ahorrarse los 1,5 millones de llevar 150.000 toneladas al vertedero. La certificación final recoge 170 partidas de gasto por 9,8 millones que incluían el traslado del residuo.

Los residuos del tranvía se acumulan desde 2009 junto a la prolongación de Gómez Laguna.
Aránzazu Navarro

La sociedad de economía mixta Los Tranvías de Zaragoza, concesionaria de la construcción y explotación de la línea de la capital, podrá ahora vender las más de 150.000 toneladas de escombros que aún acumula de las obras y por cuyo tratamiento, reciclaje y traslado al vertedero certificó facturas por un importe de 9,8 millones de euros. El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) le ha autorizado que haga negocio con este material, lo que permitirá al tranvía ahorrarse, además, los 1,5 millones que le costaría su traslado al vertedero.


La concesionaria del tranvía solo tenía autorización para reutilizar los escombros en la obra y hace justo un año el Inaga le dio un "plazo máximo de doce meses" para retirar los residuos, amontonados en una parcela municipal situada junto al estadio Miralbueno El Olivar, en el polígono Argualas. Justo antes de que expirara el plazo, el consejero de Desarrollo Rural, Joaquín Olona, ha cambiado la postura del Inaga, aceptando parte del recurso de Los Tranvías y permitiendo la venta de los escombros. Eso sí, solo podrá hacerlo hasta la primavera de 2017, porque en ese momento recuperarán la condición de residuos y, por tanto, las toneladas sobrantes deberá llevarlas al adjudicatario del servicio público de valorización y eliminación de desechos de construcción y demolición de Zaragoza. Su titular es el grupo MLN.


Junto a la prolongación de Gómez Laguna se amontonan aún entre 150.000 y 200.000 toneladas de escombros del tranvía, que se empezaron a acopiar en el año 2009 con el objetivo de triturarlos y reutilizarlos en las propias obras. Para ello, solicitó permiso al Inaga y tramitó la preceptiva licencia municipal para instalar una planta temporal de gestión de residuos, ya desmontada.


La polémica sobre los residuos se remonta a hace dos años, cuando la concesionaria solicitó al Instituto la baja como gestor de residuos no peligrosos. En un primer informe favorable, el Inaga propuso que Los Tranvías destinara los acopios "a su uso como áridos reciclados mediante su venta a fabricantes de materiales de construcción, promotores o constructores". Sin embargo, las alegaciones que presentó el grupo MLN llevaron a impedir finalmente a la concesionaria hacer negocio con los escombros, ya que la autorización concedida en su día era exclusivamente como autogestor para reciclar los residuos triturados en la propia obra.

Olona cambia la postura oficial

Este criterio ha cambiado en la resolución del consejero de Desarrollo Rural al recurso de alzada de Los Tranvías, firmada el pasado 30 de marzo. Su argumento es que la condición de autogestor que obtuvo la concesionaria para sus residuos es independiente a que estos "se recuperen o no en la propia obra". Además, sostiene que como los escombros fueron tratados no se pueden considerar como tales, sino como un "material susceptible de ser reciclado para fabricar nuevos materiales de construcción o de ser reutilizado en obras de construcción".


No obstante, Joaquín Olona le otorga un plazo de un año para vender los residuos o trasladarlos al gestor autorizado, ya que la próxima primavera deberá estar expedita la parcela municipal donde ahora hay una montaña de escombros. La explicación que da en su resolución, firmada en su condición de presidente del Inaga, la resume en un párrafo: "Para evitar acumulaciones en las instalaciones de materiales sin uso cierto, si no se consigue valorizarlos en el plazo establecido en la autorización, este Instituto considera que vuelven a tener la condición de residuo y deben ser eliminados, debiéndose entregar, ahora así, al gestor del servicio público para su eliminación".


En su resolución, el consejero llega a reconocer que la autorización a Los Tranvías de Zaragoza limitaba el aprovechamiento de los escombros en la construcción del tranvía, pero no aclaraba qué hacer con los excedentes. "No se especifica qué debe hacerse con los materiales tratados que no puedan aprovecharse en la obra porque ya no caben", explica.

Cobro certificado

La cuestión reside en que la concesionaria certificó al Ayuntamiento el tratamiento y posterior traslado al vertedero de los residuos. Así se recoge en el proyecto de final de obra del tranvía, conocido como ‘as built’ y que recoge los trabajos realmente ejecutados en la infraestructura.


Dicha certificación, publicada hace un año por este diario, recoge en todos los tramos de la línea gastos destinados a la "carga y transporte de tierras procedentes de la excavación a vertedero, acopio o lugar de empleo". Existen partidas en las que los traslados se suman a otros gastos, como demoliciones de pavimentos, troceados de materiales, rellenos o recuperación de elementos reutilizables, entre otros trabajos. En total, estas más de 170 partidas suman un desembolso de 9,8 millones. La cantidad destinada a los traslados al vertedero sería inferior (en torno a un 20% menos), aunque no se puede determinar con exactitud dado que no en todos los casos los gastos están desglosados.


Por su parte, fuentes oficiales deLos Tranvías no entraron a valorar que pueda vender los escombros por cuya eliminación se facturó una cifra millonaria y se limitaron a "remitirse a la última resolución del Inaga" y defender que, para ser respetuosos con el medio ambiente, es "conveniente reutilizar este material valorizable, como lo ha reconocido el Inaga".

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