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Sucesos en Zaragoza

El coche de la Guardia Civil entró en la prisión de Zuera delante de la ambulancia del fugado

La grabación muestra que el conductor de la uvimóvil avisó de la huida de Benito Ortiz Perea. El preso pudo forzar volver al Servet tras ser operado, al prescribírselo si tenía dolores

Actualizada 04/09/2018 a las 13:43
Ortiz Perea saltó la valla azul (PA-1) para huir de Zuera.Toni Galán


El coche de la Guardia Civil entró en el centro penitenciario de Zuera delante de la ambulancia que trasladaba a Benito Ortiz Perea en lugar de ir detrás y no la escoltó hasta la oficina de ingresos, como exige el protocolo. Fuentes penitenciarias que han visionado las cámaras de la prisión confirmaron ayer a HERALDO que los agentes cruzaron por delante del vehículo sanitario la puerta PA-1 y uno de ellos se bajó para explicarle al conductor de la ambulancia dónde debía colocarse entre las puertas PA-2 y la PA-3.

Acto seguido, este guardia se metió en el cuerpo de guardia (el lugar donde se sitúa la armería, donde obligatoriamente han de depositar las armas antes de acceder a la cárcel) mientras su compañero se dirigía a aparcar el coche oficial en la marquesina próxima. En ese momento, según se ve en las imágenes, comienza a abrirse el acceso PA-2 y el preso sale de la ambulancia a la carrera para dirigirse a la valla de salida, de unos dos metros, y saltarla sin problemas.

Todo parece indicar que Benito Ortiz Perea, un peligroso atracador de bancos activo desde 1979, vio desde el interior de la ambulancia los movimientos de los guardia civiles, una forma de proceder que probablemente ya advirtió el 24 de agosto, cuatro días antes de la fuga, cuando lo trasladaron al Servet para operarlo de una fístula en el ano.

Dos informes oficiales

Fuentes penitenciarias señalaron que la grabación de la huida, que duró en torno a un minuto y medio, denota un "exceso de confianza" de la escolta. Las imágenes forman parte de las investigaciones reservadas que se abrieron tanto en Instituciones Penitenciarias como en la Guardia Civil tras la fuga. Ambos procesos han culminado ya con la redacción de dos informes oficiales que han sido remitidos a los altos mandos de ambos organismos.

La grabación muestra que el primero que se dio cuenta de la fuga de Ortiz Perea fue el conductor de la ambulancia, que salió del vehículo y se puso a dar gritos. El guardia que se había quedado aparcando también se percató de la huida, de hecho se acercó hasta la valla y gritó al preso para que volviera. El agente decidió entrar al cuerpo de guardia a movilizar a más compañeros en vez de saltar la valla y correr detrás del fugado cuando vio que este le ignoraba.

Lo siguiente que se ve en las imágenes es a varios coches movilizándose para ir en busca del atracador, pero no pudieron salir de la cárcel inmediatamente: la puerta PA-1 tardó en abrirse unos momentos vitales para el operativo porque la persiana de la PA-2 seguía abierta. Hasta que no se cerró la segunda puerta no se pudo abrir el primer acceso y para entonces ya habían pasado unos dos minutos desde la fuga.

Las cámaras de Zuera pierden la pista de Ortiz Perea cuando llega corriendo hasta el final del aparcamiento, a unos 300 metros de la primera puerta. Se trata de una curva cerrada que no es visible desde las cámaras, por lo que los investigadores creen que otra persona pudo recogerlo allí.

Reclamó la vuelta al hospital

Al parecer, Ortiz Perea estuvo hasta el sábado 25 de agosto en el Servet porque fue intervenido con anestesia general. El cirujano que le operó aconsejó su regreso al centro "si refería dolor", según fuentes penitenciarias. Desde el domingo, el preso, de 61 años, solicitó en repetidas ocasiones su salida de prisión diciendo que tenía molestias.

Esto hace pensar a los investigadores que el histórico interno debía conocer que tenía un permiso concedido y pudo forzar esa revisión médica. El médico de Zuera pidió el traslado en ambulancia a Urgencias el martes 28 de agosto a las 20.10. Lo que para un enfermo es una costumbre habitual, como valoraron ayer fuentes sanitarias, para un preso es una oportunidad de una fuga como ocurrió con Ortiz Perea.





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