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Tarmac, obligada a usar la campa de tierra del aeropuerto de Teruel tras agotar el parking pavimentado con 90 aviones

Prevé alcanzar un máximo de 120 aeronaves como consecuencia del parón aéreo, entre ellas nueve A380, el modelo más grande para pasajeros.

Avión A380 de Air France, al llegar al aeropuerto de Teruel.
Antonio Garcia/Bykofoto

Tarmac, la empresa especializada en conservación y desmantelamiento de aviones en el aeropuerto de Teruel, ha tenido que echar mano de la campa de tierra al agotar sus plazas de estacionamiento en el parking pavimentado. El complejo aeronáutico turolense tiene 90 aeronaves estacionadas, un récord de ocupación debido al parón de los vuelos en todo el mundo como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Además, entre las unidades aparcadas a la espera de que el tráfico aéreo se reanude figuran cinco A-380, el mayor avión de pasajeros actual, y está previsto que lleguen un total de nueve de estos gigantes pertenecientes a las compañías Air France y Lufthansa.

La llegada continuada de aviones desde principios de abril al aeropuerto de Teruel ha obligado a Tarmac a acondicionar plazas de parking en la explanada pendiente de pavimentar. El director de Tarmac-Aragón, Pedro Sáez, explica que se habilitan los estacionamientos "provisionales" en la campa de tierra con la colocación planchas metálicas en el suelo y "todas las medidas de seguridad y medioambientales" precisas.

Tarmac, filial del gigante de la aviación Airbus, prevé recibir otros 25 aviones como consecuencia de la suspensión de los vuelos, con lo que la cifra total de aviones aparcados alcanzará los 115, de los cuales entre 20 y 25 –dependiendo del tamaño– tendrán que ir a la campa de tierra y todavía contaría con opciones de llegar a 120 unidades.

La afluencia de naves que han quedado inoperantes por la congelación de los vuelos comerciales ha disparado la actividad de Tarmac, lo que ha permitido levantar progresivamente el expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) aplicado al 25% del personal a finales de marzo, cuando las llegadas se habían ralentizado. Sáez adelanta que mañana, lunes, de los 31 empleados afectados por el ERTE solo quedarán seis pendientes de reincorporarse. El directivo cree, además, que "sin duda" se recuperará el 100% de la plantilla inicial, de 125 empleados.

El mantenimiento de los aviones genera una importante carga de trabajo, que todavía se incrementará con el previsible desmantelamiento en la planta de Tarmac de buena parte de las aeronaves llegadas con el coronavirus. La conservación de los aviones está sometida a controles diarios, semanales, quincenales, mensuales, trimestrales y semestrales. En algunos casos, se procede al desmontaje de los motores para su revisión y se sustituyen algunos elementos.

Una de las operaciones más laboriosas y que más trabajo comporta es la revisión de los A380 en el hangar para la comprobación del funcionamiento del tren de aterriza. Esta labor puede requerir un máximo de siete operarios, entre los que trabajan en cabina y en el exterior.

Las cifras de aviones alcanzadas con la epidemia de la covid-19 han pulverizado el anterior máximo de ocupación, los 84 aviones de 2015, acumulados debido a la quiebra de la compañía rusa Transaero. Pedro Sáez señala que Tarmac también pone su "grano de arena" para afrontar el impacto de la crisis del coronavirus en el sector aéreo.

La intensa actividad que registra el aeropuerto de Teruel derivada de la detención del tráfico aéreo se traducirá también en un incremento de los ingresos en concepto de tasas de aterrizaje. El Consorcio titular de las instalaciones, formado por la DGA y el Ayuntamiento, prevé un crecimiento de la recaudación del 25%.

El director del aeropuerto, Alejandro Ibrahim, explica que la llegada de grandes aviones comporta unas tarifas más altas. Los A380 pagan 1.000 euros por tomar tierra. Aunque, como aclara, Ibrahim, el objetivo del aeropuerto no es la recaudación de tasas sino la creación de empleo y actividad económica en Teruel.

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