El cierre de la central de Andorra triplicará el coste del agua del regadío del Guadalope

Endesa dejará de aportar un millón y medio de euros al año para los gastos de la cuenca, un desembolso que efectúa a cambio del caudal que precisa la térmica.

La central térmica de Andorra.
Antonio García / Bykofoto

Los cerca de 2.000 agricultores aglutinados en el Sindicato Central de Regantes del Guadalope muestran su preocupación e incertidumbre ante el futuro más inmediato de la central de Andorra, que, con el cierre anunciado para junio de 2020, dejará de aportar un millón y medio de euros al año para gastos la cuenca. Los regantes  demandan soluciones para las cuantiosas pérdidas que les causará el fin del carbón. Calculan que los precios que pagan por regar cada hectárea se multiplicarán por tres con la clausura de la térmica.

El cierre de la central térmica repercutirá de manera directa en las zonas agrícolas del Bajo Aragón y Bajo Aragón-Caspe. La llegada de Endesa en 1980 se tradujo en un capítulo de grandes inversiones por parte de la empresa que beneficiaron a los regantes de la cuenca del Guadalope. La central eléctrica precisaba de un bombeo de agua procedente del pantano de Calanda de 18 hectómetros anuales y, a cambio, se comprometía a asumir diferentes gastos para mejorar infraestructuras de riego.

Endesa se comprometió a costear el 48% de las inversiones, a pagar el 45% del canon exigido por la Confederación Hidrográfica del Ebro y a sufragar el consumo eléctrico para bombear agua desde el embalse de Mequinenza por la acequia del Civán, un suministro eléctrico que, además, ayudó a hacer posible la ampliación del canal de Caspe.

Todo este desembolso económico, que se traduce en cerca de millón y medio anuales, desaparecerá con el cierre de la térmica de Andorra y, por eso, los regantes exigen soluciones a las administraciones. "Es un tema vital para nosotros. Sin Endesa a esta cuenca le espera un futuro complicado, porque será difícil afrontar los costes para todos los regantes", explicó José Fernando Murria, presidente del Sindicato Central del Guadalope. "La preocupación es enorme, porque todo lo que ha aportado, y aporta, Endesa a esta cuenca es mucho", lamentó Antonio Vicente, presidente de la Comunidad de Regantes del Civán.

15.700 hectáreas de regadío

Las inversiones realizadas por Endesa en los últimos 40 años han permitido que los cerca de 2.000 regantes que trabajan las más de 15.700 hectáreas de la cuenca hayan podido tener asegurado un caudal de agua más o menos regular. La eléctrica recogía 18 hectómetros anuales de Calanda, pero a cambio facilitó el paso de agua de Mequinenza a gran parte de la cuenca a través del canal de Caspe y las inversiones han ayudado a que se implementaran nuevos regadíos en el Bajo Aragón histórico. Con su marcha, las inversiones recaerán en manos de los regantes, que verán triplicados los costes, y dejarán a los nuevos regadíos en una situación "complicada".

"El cierre de la central repercutirá de manera directa en el pago por hectárea, que pasará de los 37 euros a 102, cuando la hectárea más cara del Ebro se paga a 70", detalla Murria. El incremento del coste del agua incluye también asumir en solitario el desembolso de 10 millones de euros invertidos en el recrecimiento de Santolea durante los próximos 25 años.

Sin respuestas del Gobierno

Tras conocer la intención de Endesa de cerrar la central térmica de Andorra, el Sindicato Central del Guadalope remitió sendas cartas a los ministerios de Transición Ecológica y Agricultura para comunicar la problemática que se le venía encima, aunque todavía no han recibido contestación. Sí que pudieron hablar con la delegada del Gobierno en Aragón, Carmen Sánchez, quien les aseguró que desconocía la aportación que Endesa realizaba para la cuenca del Guadalope. "Entendemos que son fechas complicadas, pero el asunto es urgente y nadie habla de este tema. Así que, confiamos en recibir alguna respuesta después de navidad", expresó José Fernando Murria.

Los regantes se consideran los grandes olvidados en el proceso de cierre de la central de Andorra. "Sería importante que nos tuvieran en cuenta, o bien a los ayuntamientos o a las comunidades de regantes, porque queremos tener voz y voto en todo este asunto. El cierre de la térmica también nos afecta de manera directa", reclamó Pilar Mustieles, concejala de Agricultura del ayuntamiento de Caspe.

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