Comarca del Jiloca

Un estudio aconseja la mecanización del azafrán para captar nuevos agricultores

El trabajo profundiza en el conocimiento de la planta, casi desaparecida en el Jiloca.

Un estudio aconseja la mecanización del azafrán para captar nuevos agricultores
A. G.

Un trabajo científico sobre el azafrán de la comarca del Jiloca dirigido por el CITA (Centro de Investigación y Tecnología de Aragón) recomienda la mecanización integral de este cultivo como una fórmula para reducir los costes de producción y captar nuevos emprendedores.


Esta es una de las conclusiones del estudio desarrollado durante los últimos cuatro años con financiación del Plan Teruel y finalizado en junio de este año. El informe se presentó ayer en Monreal del Campo, dentro de las jornadas sobre azafrán que organiza la Asociación de Productores, Azaji, y se ha dirigido a profundizar en el conocimiento de esta planta, hasta hace treinta años un importante pilar económico en la comarca del Jiloca y actualmente en vías de extinción. Con la colaboración de distintas universidades españolas, el estudio se ha centrado en diferentes aspectos del vegetal, desde el punto de vista morfológico al productivo, pasando por su contenido molecular.


El coordinador del proyecto de investigación y genetista, José María Álvarez, señaló que la recuperación de este cultivo, del que únicamente se mantienen en producción unas seis hectáreas frente a las más de 700 de hace treinta años, será posible a través de la mecanización de las tareas de cultivo y de recolección, con equipamiento ya experimentado en otras zonas. Para hacer más atractivas estas explotaciones agrícolas a jóvenes cultivadores, el científico considera que, además, habría que adoptar medidas para mejorar los canales de comercialización del producto, hasta ahora centrados en la venta directa a restaurantes o tiendas de delicatesen. «El problema -señalaba José María Álvarez- no es producir sino vender lo que se produce».


La escasez de producción, que en estos momentos alcanza unos 25 kilos al año, y la gran calidad del azafrán del Jiloca, situado entre los mejores del mundo, hace que los precios de esta especia turolense se disparen. De hecho, su valor dobla actualmente la cotización internacional, fijada en unos 1.500 euros el kilo. Los agricultores aseguran, no obstante, que la excelencia de la planta turolense justifica los precios. El proceso de cultivo y el tratamiento posterior de esbriznado y tostado que se llevan a cabo en la comarca son los elementos identificativos de azafrán del Jiloca, frente al iraní, que representa el 90% de la producción mundial, y cuya calidad es inferior.


Apoyo institucional


Para los agricultores, sin embargo, la mecanización del cultivo del azafrán tendría sus puntos negativos. «Creo que iría en detrimento de una calidad que en parte se la proporciona la plantación y recolección manual», señalaba el presidente de la Asociación de Productores de Azafrán, José Antonio Esteban.


El agricultor considera, asimismo, que la introducción de máquinas estaría en contradicción con «el interés general de este cultivo, como es generar trabajo a través de la gran cantidad de mano de obra que se necesita».


A su juicio, «la supuesta dureza» de este cultivo se combate solo «con un cambio de mentalidad». «Todo el proceso de cultivo, recolección y esbriznado dura apenas veinte días y no es ni mucho peor ni tan monótono como un trabajo en una cadena de montaje», añadía José Antonio Esteban.


La recuperación de esta producción, en la que un grupo de unos quince agricultores ha puesto todas sus esperanzas, es más lenta de lo que cabría desear, según afirman en Azaji. «Falta que la Administración crea en este producto, una apuesta decidida como se ha hecho con la trufa, por ejemplo», explica José Antonio Esteban. Ayudas en regadíos, en el acondicionamiento de caminos o en la adquisición de bulbos -uno de sus problemas- impulsaría definitivamente el cultivo.

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