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Huesca

Los comercios tradicionales regresan al centro de Huesca

En el último año se han abierto dos fruterías, una mercería, una modista y una barbería

Javier Sánchez. Huesca Actualizada 02/10/2013 a las 23:37
Víctor Arnal, de Ultramarinos ArnalJ. S.


El comercio del Coso Bajo se ha renovado en el último año y lo ha hecho con negocios de toda la vida. Junto a las tiendas de moda o nuevas tecnologías pueden encontrarse ahora dos nuevas fruterías, dos mercerías, una modista o una peluquería-barbería, que ya comienzan a ser conocidas por los oscenses. “Llevamos una semana. Se nos ocurrió abrir la frutería porque vimos que no había ninguna aquí cerca”, explica Saram Alí, desde el mostrador de una de las tiendas de venta de fruta. Trabaja junto a su tío y como asegura, “aunque de momento no hay mucho trabajo, cada vez está viniendo más gente, porque estamos en el centro”. Y añade: “estamos aguantando, vista la situación en la que se encuentra ahora España”. En su opinión, la peatonalización del centro ha sido una buena idea. “Ahora la gente puede pasar con una mayor comodidad, no hay coches ni ruidos”, comenta Saram.

El 3 de agosto abrió, por otro lado, la mercería Vainica Triple, al frente de la cual se encuentra Natalia Arnal. “Vine al Coso porque veía que esta parte de Huesca estaba a falta de mercerías y aparte, quería montar también un taller para hacer actividades y esta es una zona a la que puede llegar todo el mundo”, señala Natalia. Se muestra, como dice “con ilusión de que el negocio funcione” y mira con expectación hacia el otro lado del escaparate, que se encuentra dentro de la nueva zona peatonal. “Llevo poco tiempo y todavía no puedo hacer una valoración. A ver cómo sale, aunque hay momentos en los que por aquí no pasa nadie. Habrá que esperar”, comenta esta comerciante. Reconoce que son tiempos complicados para todos, pero en su opinión, “hay también que arriesgar. Ahora no te dan subvenciones, pero puedes conseguir, por ejemplo, que los proveedores te hagan mejores precios, dentro de lo complicado que es todo”.

Un año lleva abierta, por otra parte, la frutería en la que trabaja Mustafá, también en el Coso Bajo. Su opinión sobre la peatonalización no resulta, sin embargo, tan esperanzadora. “La gente ya no entra tanto a comprar. Antes venían de otros barrios, hacían compras de 30 o 40 euros, cargaban el coche y se iban. Pero ahora, como no pueden entrar los coches, no vienen. La gente, si va a llevarse peso, prefiere comprar al lado de su casa”, comenta Mustafá. Teme que, de no cambiar esta situación, se van obligados a cerrar. “Son muchos gastos, el Coso Bajo y la avenida de Ramón y Cajal son las zonas más caras de Huesca”, asegura este vendedor. En su opinión, los clientes “tardarán todavía en volver”.

Razones "de peso"

Y junto a estos comercios recién abiertos, hay uno que resiste en esta parte de la ciudad desde 1930. Se trata de Ultramarinos Arnal, establecimiento vecino de los anteriores. “En otras zonas de Huesca sí que se va abriendo algún comercio de alimentación tradicional, pero aquí no es tan común”, señala Víctor Arnal, propietario de este comercio. El secreto para “resistir” está, como asegura, “en traer un buen producto. Se vende lo bueno, aunque sea un poco más caro”. En su opinión, la presencia de este tipo de comercios junto a otros como tiendas de ropa, de videojuegos, de fotografía u ópticas, hacen que la oferta sea más variada para el público. Después de la peatonalización ha notado, asimismo, “que muchos clientes que venían con coche ahora no vienen”. “Antes llegaban, paraban y se llevaban la carga. Aquí la gente compra cosas que pesan y ahora es complicado dejar el coche, hay que ir hasta el párquin de la Universidad”, añade este comerciante.-




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