"Me tuve que camelar al cura de San Lorenzo porque decía que las mujeres no podían subir al altar a hacer fotos"

Divina Campo (Lérida, 1931), la primera fotógrafa profesional del Alto Aragón, cede un fondo de más de 17.000 imágenes a la Fototeca de la Diputación Provincial de Huesca

Divina Campo, con una de sus antiguas máquinas fotográficas
Rafael Gobantes

"Al ser mujer, la gente confiaba mucho en mí". Así recuerda Divina Campo su corta pero prolija trayectoria en el mundo de la fotografía, donde fue una pionera ya que puede presumir de ser la primera fotógrafa profesional que hubo en el Alto Aragón. A lo largo de su vida -ahora tiene 86 años- ha acumulado un fondo de más de 17.000 imágenes que ahora ha cedido a la Fototeca de la Diputación Provincial.

La vicepresidenta de la DPH, Elisa Sancho, ha firmado este viernes el acuerdo de cesión de un legado fotográfico que "dibuja un panorama vivido y natural del paisaje de la Huesca de mediados del siglo XX pero con ojos de mujer, que son capaces de transmitir otras sensaciones distintas a las del hombre", ha destacado.

Además, ha valorado el vacío de los años 50 que llena este fondo, cuyas principales características son "la espontaneidad y la naturalidad". Y es que retrató al chófer de un camión repostando en el surtidor del Coso, a una criada barriendo ante la mirada atenta de la señora, las madres paseando con los niños, el dependiente de una tienda de modas coqueteando con una compañera, un galán de la época posando ante un cartel de cine, grupos de jóvenes paseando 'endomingadas' por el parque, niños con caras sucias jugando en una calle del casco histórico o escenas domésticas en sombríos interiores de posguerra.

Hasta 2016, en la DPH desconocían la existencia de una fotógrafa profesional en Huesca en la década de los 50 ya que su trayectoria en la ciudad fue breve, entre 1954 y 1958, y la marca comercial que utilizó siguió siendo la de su padre: fotos M. Campo. Pero en abril de ese año, la desaparecida galerista de arte María Jesús Buil, consciente de la importancia de este hallazgo, facilitó a la Foteteca el contacto de la autora y el visionado de algunas imágenes.

Divina Campo hizo sus primeros pinitos en el laboratorio que abrió su padre -militar de profesión- en su casa del Coso Alto 88. Y con 22 años, un cura le ofreció ir a Alcañiz a hacer su primer reportaje fotográfico de una boda. "Fui con mis trastos y mi cámara y él me decía lo que tenía que fotografiar, como los anillos, cuándo tenía que disparar, que me acercara más...", ha recordado. 

Divina Campo, con unas amigas en Barbastro (Agosto de 1954)

Hizo más de un centenar de bodas (una de ellas incluso en la cárcel), aunque no siempre lo tuvo fácil, como ha rememorado ella misma. Y es que todos los sacerdotes de la época le permitían hacer reportajes de casamientos en sus iglesias salvo el de San Lorenzo, Damián Iguacen, que sigue siendo el tercer obispo más longevo de España después de haber cumplido 102 años en este 2018. "Me vetó porque decía que las mujeres no podían subir al altar para hacer fotos. Así que me lo tuve que 'camelar', en el buen sentido de la palabra, y al final consistió", ha subrayado Divina Campo. Insistió tanto porque las bodas de la época en San Lorenzo solían ser de familias "pudientes" y le interesaban mucho ese tipo de encargos.

También hizo otros muchos trabajos como retratos infantiles, femeninos, comuniones, anuncios publicitarios de empresas como el almacén de galletas Loste, promociones de la extinta Unión Deportiva Huesca, actividades de la sección femenina y de centros educativos como el Instituto Ramón y Cajal... Pero también reportajes de festividades o eventos como el campeonato de ajedrez en el Círculo Oscense, la inauguración del centro de Acción Católica e incluso fotografías de vehículos accidentados para seguros. Con todo, ha reconocido que lo que más le gustaba eran las fotos de niños "porque las madres son muy agradecidas, siempre los veían guapos".

La vicepresidenta de la Diputación Provincial ha hecho hincapié en que Divina Campo realizó todas sus fotografías en escenarios reales, lo que potencia la naturalidad y la espontaneidad en sus retratados, "muy lejos de las poses estereotipadas y de los escenarios habituales de la fotografía de estudio"

Abandonó su carrera en 1958 tras contraer matrimonio con su marido, Miguel Peralta Casabón. Además, se trasladaron a vivir a Beasáin-Segura (Guipúzcoa), donde continuó con la fotografía pero solo en el ámbito familiar. Pese a haber abandonado Huesca hace ya 60 años, ha asegurado que "siempre" la ha llevado "en el corazón" por lo que se ha mostrado muy feliz de dejar su legado en la capital oscense. 

Con estas últimas, la Fototeca, que está a punto de cumplir 30 años tiene a su cargo más de 300.000 documentos fotográficos y audiovisuales de diversas procedencias: fondos y colecciones cedidas o donadas por particulares, entidades públicas o privadas, así como documentos generados por la propia institución y colecciones propias. El ámbito geográfico está centrado en la provincia de Huesca y la cronología abarca desde el último cuarto del siglo XIX al siglo XXI, predominando el primer tercio del siglo XX. Un histórico legado que tiene su origen en la adquisición del fondo Ricardo Compairé Escartín en 1989.

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