La Muela quiere redescubrir su entorno

El nuevo sendero natural que parte desde el Mirador del Alto de La Muela ha sido un pulmón de actividad en los últimos meses para los habitantes del pueblo.

En La Muela se ha vivido la pandemia con una mezcla de resignación y proactividad. Al gusto por la actividad cultural y la actualización del patrimonio material e inmaterial se ha sumado un nuevo recurso natural, que redescubre parte del entorno local, concretamente el Alto de la Muela. Adrián Tello, alcalde de la localidad, lo explica. «Hemos abierto una ruta natural con Prames, un sendero de 6,6 kilómetros que comienza en el Mirador del Alto de La Muela y baja hasta el vértice Lobaco, a 597 metros de altura. El sendero termina en la explanada de Lobaco, y en el camino se ve cómo va cambiando el terreno del verde y los pinos en la parte de la loma a ese ambiente estepario en el llano que tradicionalmente se asocia con nuestro pueblo».

El sendero regresa al Alto para completar su trazado. En ese trasiego se pueden admirar diversas especies de flora y fauna, águilas incluidas. El recorrido es apto para todos los públicos, pero hacerlo entero supone cierto grado de esfuerzo. «Hay gente -explica Adrián- que decide llegar a la mitad, disfrutar de las vistas y regresar sin completarlo. No obstante, la pandemia ha hecho que se transite mucho, dado que es una opción obvia de pasar el rato de forma segura y hacer ejercicio al mismo tiempo». En los últimos días, y debido a las nieves que trajo Filomena, el sendero no ha tenido visitantes, pero durante los últimos meses de 2020 vivió un excelente nivel de asistencia.

Buena voluntad

La actividad cultural del pueblo se ha visto lógicamente ralentizada, pero en el verano y principios de otoño se organizaron bastantes actividades, con aforos limitados. «Cada mes había actividades de impacto -explica Adrián- pero en noviembre y diciembre todo ha sido más complicado. En verano llegamos al límite del aforo con Guitarricadelafuente y la banda de Sabina, liderada por Varona y De Diego. También actuaron talentos de la tierra como Nacho del Río, Che y Moche, Juako Malavirgen… otra cosa es asumir actividades con un aforo excesivamente limitado; por ejemplo, se ha aplazado un recital de Mikel Erentxun, que intentaremos programar en mayo».

La vidilla local viene de iniciativas como la de Aybayba Teatro, el grupo del pueblo que ya ha rebasado las dos décadas de actividad. En el debe está la solución para una serie de espacios faraónicos heredados de otros tiempos, y actualmente en desuso. «Hay mucho continente y poco contenido en varios de esos edificios -explica el alcalde- que están vacíos por dentro y son carísimos de mantener; el Ayuntamiento está tratando de darles nuevos usos. El Auditorio Municipal, con capacidad para 2.500 personas, es uno de los más significativos; ni siquiera se llenaba en las actividades con más gente, el pabellón municipal bastaba y sobraba. Hay otro auditorio en la Casa de Cultura de 450 personas de aforo para actividades que requieren de asiento, y cuando se pueda volver a la normalidad, será un valor importante, quizá suficiente. En el Museo del Viento, por ejemplo, se está valorando la posibilidad de habilitar un recurso que no tenemos, un tanatorio y velatorio. El Museo de la Vida también necesita precisamente eso, una actividad que le dé vida. Iremos trabajando en todo ello».

Un nevero espectacular reabierto gracias a la brigada municipal

Saliendo unos cientos de metros del centro de La Muela, en un agradable camino a pie, se encuentra el renovado nevero de La Muela, una de las joyas de la corona en el aspecto turístico local. Su reforma y reapertura se completó hace ahoya dos años; tiene más de tres siglos de antigüedad, y unas dimensiones más que considerables, que lo emparentan con los más grandes de Fuendetodos y la popular ruta de las bóvedas del frío en el Bajo Aragón. La brigada municipal del Ayuntamiento de La Muela se encargó de su recuperación, y desde entonces es visitable previa solicitud en el Ayuntamiento; una escalinata desde el acceso principal permite llegar a la base, tras salvar en descenso pegado a las paredes una altura de más de seis metros.

El otro gran polo de interés en el pueblo es la torre mudéjar de la iglesia de San Clemente. Se trata de una construcción en ladrillo originaria del XVI, de planta cuadrada y tres cuerpos, aunque los dos superiores han sido objeto de profundas remodelaciones, especialmente la realizada en 1958 por Regino Borobio. La torre se levanta ligeramente por encima de las cubiertas de la iglesia.

La decoración de la torre es sobria; se limita a cinco bandas de esquinillas alternadas con cuatro de azulejos de cerámica en forma de cartabón, blancos y verdes. En la iglesia no hay que perderse el retablo mayor, dedicado a San Clemente (papa y mártir); es obra del escultor Pedro Martínez de Calatayud. También hay que citar la ermita de San Antonio, fechada en 1701, contigua a la casa del ermitaño. El otro edificio notable de La Muela es el propio Ayuntamiento; el edificio consistorial y la Casa de Cultura están ubicados en el Palacio y Casa de los Torres, de fábrica gótica y construido a finales del siglo XV.

Los caracoles a la brasa del Bodegón de Ary.
Laura Uranga

Dónde comer

Jorge Garrido y María del Mar Meis llevan el Bodegón de Ary desde hace un año. Vinieron de Cuarte, aunque ya trabajaban en el área de su actual emprendimiento. «El pueblo -explica Jorge- nos ha acogido de lujo; la verdad es que la gente sale contenta de aquí por la comida y el trato; los fines de semana se llena. Salió la oportunidad y nos la jugamos; mi esposa, además, es hija de cocineros y tiene una excelente mano. Vienen mucho a por nuestros caracoles a la brasa, y las hamburguesas también se han hecho populares. También gustan mucho los arroces melosos; preferimos un número manejable de opciones y que estén más cuidadas; además, hemos ampliado la carta de vinos. Cuando tuvimos que cerrar en marzo, la gente se volcó con los pedidos a domicilio; solo de llevar las cosas a su casa ya vas haciendo relación… confiamos en un buen futuro cuando todo se normalice».

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