La ermita de San Clemente de Moyuela, reabierta tras casi 40 años de cierre

En agosto del pasado año se celebró una misa en el templo cuya restauración interior ha permitido a los vecinos de Moyuela redescubrir la iglesia dedicada a su patrón.

La ermita de San Clemente de Moyuela, reabierta casi 40 años después de su cierre
David Sancho

Hacia el año 1980, la ermita de San Clemente de la localidad zaragozana de Moyuela cerró sus puertas ante el inicio de unas obras de restauración que, desde entonces y hasta la fecha, se han llevado a cabo en el templo con el fin de recuperar y consolidar varios de sus elementos, tanto en el exterior como en su interior. Durante este tiempo, las ayudas de la Diputación Provincial de Zaragoza junto a las del Ayuntamiento de la localidad y la diócesis de Zaragoza han sido claves para lograr la reapertura del templo, que tuvo lugar en 2018.

Gracias a la ayuda pública de 33.000 euros, de los cuales 19.800 fueron aportados por la DPZ (60%) en dos años (2017 y 2018); 6.600 por el Ayuntamiento de Moyuela y otros 6.600 por la diócesis de Zaragoza se llevó a cabo una actuación en el interior de la iglesia para intervenir, principalmente, en la cúpula central y las yeserías con el fin de asegurar la apertura al público.

Luis Peña, arquitecto de la comarca Campo de Belchite, dirigió las obras de la ermita de San Clemente, un inmueble propiedad del Arzobispado de Zaragoza que precisa nuevas intervenciones pero que, desde hace ya unos meses permite a los vecinos y visitantes de Moyuela acceder a su interior. “Desde un principio, lo fundamental era asegurar aquellos elementos que podían amenazar la seguridad. Se procedió a la limpieza y consolidación de los elementos de escayola que había por encima de las cabezas: en las cubiertas, cúpulas, molduras... y todo aquello que ofrecía peligro de desprenderse. Asimismo, se tapó uno de los huecos que había en una de las linternas de la cúpula. Se incluyó un ventanal de alabastro, de alrededor de 0,50 por 0,80 cm, por donde hasta entonces entraban las palomas, dejando mucha suciedad durante años”, explica el arquitecto.

Entre las tareas pendientes, habrá que trabajar “sobre todo en las molduras, cornisas, pechinas, en todos los elementos decorativos y, finalmente la pintura, -añade-. El objetivo en esta primera fase se ha cumplido pero todavía queda bastante por hacer”.

Cúpula central y naves. Foto: José Abadía

El alcalde de Moyuela, José Antonio Crespo, afirma que la ermita “es un emblema y un símbolo de Moyuela”. Crespo recuerda que durante la misa celebrada en la reapertura de la ermita de San Clemente y la conmemoración del 260 aniversario de su bendición inaugural vio “muchas lágrimas entre los vecinos. Fue un momento de mucha emoción. Se cerró en los años 80 -José María Valero fue el encargado de las obras- y en ese tiempo se ha sometido a varias intervenciones, la mayor parte en el exterior porque lo que estaba peor eran lo tejados. Además, las yeserías del interior se vieron afectadas por filtraciones de aguas pluviales y por ello quedó clausurada, ya que suponía un peligro físico”.

Crespo confía en que el próximo proyecto de restauración culmine “la reconstrucción de toda la yesería, los arcos y la pintura. La intención es que, si se reciben nuevas ayudas, se realice a partir del próximo año. Con todo, lo importante es que por fin está abierta y se puede visitar. El interior sigue deteriorado pero nadie corre peligro en su interior”, señala.

Una ermita en el corazón de los moyuelinos

El templo de San Clemente de Moyuela “pertenece al ciclo de las ermitas barrocas de planta de cruz griega, con ábsides poligonales o semicirculares del sur de la provincia de Zaragoza, y es la más compleja y de mayores dimensiones de todas ellas”, según recoge la asociación cultural Arbir Malena en una publicación editada con motivo del 260 aniversario de la bendición de esta iglesia.

La asociación también destaca en varios textos recopilados acerca de la devoción al santo patrón de la localidad que “la tradición a San Clemente en Moyuela es muy antigua. Así, en 1475 se concedió licencia para pedir limosna para reconstruir una primitiva ermita dedicada al santo y que era anterior a esta fecha, si bien la fábrica actual es del siglo XVIII, porque fue bendecida el 29 de enero de 1758”.

Pinturas del ábside de altar mayor. Foto: David Sancho

El diseño original de la ermita podría atribuirse al carmelita nacido en Moyuela, Fray José Alberto Pina, “y su construcción a Miguel Borgas, maestro de obras que vivió en la localidad, y a su hijo Miguel Borgas Blesa”, detalla la misma publicación citada.

En su interior, destacan las pinturas de Santiago González en el ábside del altar mayor, fechadas en 1845, así como la decoración de en laterales de la entrada, el grupo dedicado a escenas de la Pasión que rodean las naves laterales y las capillas laterales, con especial atención a la de de San Isidro Labrador.

La asociación Arbir Malena recuerda también algunos elementos desaparecidos de la ermita tras la Guerra Civil, como el retablo e imagen original -se encargó una nueva talla de San Clemente a los hermanos Albareda, en 1939-, dos cuadros ubicados en las paredes laterales o dos ángeles de la portada que flanqueaban la hornacina con la imagen esculpida en piedra de San Clemente, también derribada durante la guerra y que se conservó sin cabeza, ni manos, hasta que despareció en los años 80.

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