Aragoneses en la primera vuelta al mundo

Este año se conmemora el V centenario del inicio del viaje de Magallanes y Elcano que comenzó en 1519 y culminó en 1522, y cuyo origen guarda relación con Aragón.

Aragoneses en la primera vuelta al mundo
Ortelius

En 2019 se conmemora el 500 aniversario de la primera vuelta al mundo. Tres años de celebración y más de 200 actividades nacionales e internacionales recordarán la hazaña iniciada el 10 de agosto de 1519 en Sevilla y cuyo fin era hallar una nueva ruta hacia las islas de las especias. 239 hombres partieron en cinco naos hacia una aventura que duró tres años, y que solo 18 de ellos pudieron contar a su regreso a la capital hispalense, el 8 de septiembre de 1522, a bordo de la nao Victoria tras haber circunnavegado la Tierra. Juan Sebastián Elcano culminaba así la travesía tras la muerte de Fernando de Magallanes, en Filipinas, en abril de 1521.

Elcano, en una carta al rey Carlos I en la que da cuenta del viaje, escribiría, “Mas sabrá su Alta Majestad lo que en más avemos de estimar y temer es que hemos descubierto e redondeado toda la redondeza del mundo, yendo por el occidente e veniendo por el oriente”. De esta manera, este periplo permitió comprobar las verdaderas dimensiones de la Tierra.

El origen de este viaje guarda relación con Aragón, tal y como recuerda en una publicación el historiador Sergio Martínez, cofundador del grupo educativo de divulgación Historia de Aragón, vinculado a la Universidad de Zaragoza. “Entre mayo de 1518 y enero de 1519 el rey Carlos I de Habsburgo, quien no mucho tiempo después sería elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico pasando a la posteridad como Carlos V, realizó la que sería su primera estancia en la capital del Reino de Aragón”, explica.

En la capital del Ebro, ya jurado como rey de Aragón, Martínez relata que “el monarca se alojó en el palacio de la Aljafería. Decisiones muy importantes fueron tomadas en las estancias del palacio zaragozano. De hecho, poco conocido es que en septiembre de 1518 el Consejo de Indias, que al igual que toda la corte se encontraba en Zaragoza, decidió mandar una expedición naval de exploración con la misión de buscar el paso marítimo hacia el oeste, que permitiera superar la ‘barrera’ que suponía el nuevo continente americano y por fin lograr llegar a Asia y a las islas de las especias por esta nueva ruta”.

En la expedición de Magallanes y Elcano hubo, inicialmente y según los registros, dos nombres aragoneses entre la tripulación. Sobre este aspecto, el presidente del Centro de Estudios Borjanos, Manuel Gracia, presentó el pasado año una comunicación en el marco del congreso internacional ‘V centenario de la primera vuelta al mundo’, celebrado en Valladolid, en la que hacía referencia a Blas de Toledo, el único aragonés que embarcó en el viaje, aunque en el ‘Libro Copiador de la armada al Maluco’, que recoge la relación de hombres que fueron recibidos y ordenados para hacer el viaje para el descubrimiento de la Especiería, figura un grumete nacido en Barbastro: Carlos Sánchez.

En el registro citado, el primero de ellos viene referenciado como: “Blas de Toledo, grumete, natural de Almunia, que es en el reino de Aragón, hijo de Diego de Vega y María de Vega, vecinos de Almunia, ha de haber de sueldo a ochocientos maravedíes por mes. Pagaronsele por el sueldo de cuatro meses adelantados, tres mil y doscientos marevedíes”.

Respecto al segundo se menciona: “Carlos Sánchez, natural de Barbastro, hijo de Juan Sánchez y María Pérez, vecino de Barbastro, ha de haber de sueldo a ochocientos maravedíes por mes. Recibió por el sueldo de cuatro meses adelantados. (Nota al margen. ‘Este Carlos Sánchez se ausentó y debe estos tres mil doscientos maravedíes. António de Coca, contador de la armada, como su fiador)’”

Tras varias investigaciones, Manuel Gracia concluye que “Carlos Sánchez debía ser un poco caradura. Se presentó en Sevilla y cobró los cuatro meses de sueldo por anticipado pero desapareció con los 3.200 maravedíes y fue mandado prender. Blas de Toledo, también nombrado como Blas de Durango en algunos escritos, sí embarco en la Nao Trinidad, la misma en que viajaba Magallanes. Este grumete tendría una edad entre 15 y 20 años. Partió de Sevilla con el resto de la tripulación el 10 de agosto de 1519 y llegó hasta las islas Molucas, el 21 de noviembre de 1521. Pero por desgracia no llegó a cincunnavegar la Tierra. Diversas dificultades provocaron que la nao Trinidad se dirigiera de regreso a América, sin lograr tocar tierra durante cinco meses a causa de los fuertes temporales. Durante aquel intentó, Blas de Toledo falleció a causa de la neumonía provocada por la debilidad y la falta de alimentos, el 10 de septiembre de 1522”.

Así concluía la aventura de este aragonés, que fue ascendido de grumete a marinero durante la expedición, de quien todavía se desconoce si su lugar de nacimiento, Almunia, se refiere a La Almunia de Doña Godina, en Zaragoza; o la Almunia de San Juan, la de San Lorenzo o la de Luzás, en la provincia de Huesca, como señala Gracia.

Magallanes del siglo XXI

En la actualidad, dar la vuelta al mundo es una aventura mucho más sencilla y solo requiere disponer de tiempo y dinero para viajar. Casi nada. Una de las opciones más demandadas en las agencias de viajes y grandes turoperadores es la del crucero.

La oferta es muy variada y, a modo de ejemplo, se puede realizar un recorrido desde Barcelona hasta Venecia, a partir de unos 25.000 euros,, durante 107 días alrededor del mundo, pasando por Barbados, Aruba, Panamá, Ecuador, Perú, Chile, Polinesia Francesa, Islas Cook, Nueva Zelanda, Australia, Papua Nueva Guinea, Japón, Corea, China, Hong Kong, Vietnam, Malasia, Sri Lanka, India, Omán, Jordania, Grecia e Italia. “A veces, estos viajes se combinan con trayectos en avión y, en general, la duración es de entre tres y cuatro meses. Suelen ser opciones para personas con un alto poder adquisitivo”, explica Jorge Moncada, presidente de la Asociación de Agencias de Viaje de Aragón.

Existe alternativas algo más económicas si se quiere dar la vuelta al mundo en avión, en un plazo de un año, cuyo precio -desde 2.000 euros, solo incluye vuelos- varía en función de las paradas elegidas durante el viaje. Son los conocidos como billetes ‘round the world’, que operan las denominadas grandes alianzas aéreas como Sky Team,  Star Alliance o One World, que permiten configurar los vuelos y destinos y calcular el presupuesto.

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