La familia San Miguel y el amor a Bádenas

Samuel San Miguel hijo sucedió a su padre, que se llama igual, en la alcaldía de este municipio, cuyo edil tiene el mismo nombre desde hace medio siglo, siempre con los Cebollada a su vera.

José Ramón San Miguel vigila el rebaño de ovejas de su familia. A su derecha, el pueblo de Bádenas.
Laura Uranga

Es un día soleado de febrero y ha nevado en Bádenas, pequeña localidad turolense en el pico noreste de la comarca del Jiloca, ya lindante con la provincia de Zaragoza entre las sierras de Cucalón y Herrera. En el club social están los Cebollada, padre e hijo. Francisco, de veterana sonrisa y verbo vehemente, puntualiza las explicaciones de su hijo Javier, todo un garante del territorio que está remontando una severa afección de salud y reúne fuerzas para hacer todo tipo de labores de asistencia en el pueblo. Los primos de Javier eligieron quedarse en el pueblo y son la columna vertebral de Bádenas; Samuel, José Ramón y Jesús San Miguel. El primero, alcalde desde hace seis legislaturas, también asiste a la conversación, aunque cede a su primo la voz cantante a la hora de pespuntear las costuras del discurso sobre el municipio.

"Mis tres primos, José Ramón, Jesús y Samuel, decidieron quedarse en el pueblo. Entre los tres tienen más de 1.000 cabezas de ganado ovino, y también son agricultores. Por las características del territorio, montañoso y orientado al Ebro, aquí se da bien el almendro y el frutal, pero no hay grandes explotaciones porque no somos mucha gente, es obvio. El pueblo también obtiene ingresos por el coto de caza, y no hay mucho más. La madera ya no es un factor, que sí lo fue. Mis primos, además de ejercer sus labores, también se ocupan de dar una vuelta por las casas que siguen abiertas en el pueblo en invierno, para asegurarse de que todo el mundo está bien; funcionamos como un equipo. Yo he pasado mis problema de salud y ahora hago un poco de todo, desde plantar árboles a descabezar chopos, arreglar paredes… deportes de riesgo, dicen –sonríe– y también me gusta saber de la historia local".

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Samuel San Miguel, perenne

Samuel reflexiona sobre el día a día con un deje de optimismo. "Se nos hace corta la jornada; no hay mucho tiempo para el descanso, no falta la faena, pero al que le gusta se le pasa el tiempo rápido. Como alcaldes, los San Miguel llevamos mucho tiempo; yo voy por los 25 años y mi padre, que también se llama Samuel, otro tanto estuvo. Mucho tiempo con el mismo nombre en el puesto", bromea, mientras observa como su hermano José Ramón –el más pastor de los tres– alimenta al ganado. Ha nevado el día anterior y la estampa, previa estampida de entusiasmo de las ovejas hacia los canastos de comida preparados por los San Miguel, resulta realmente bucólica.

Francisco, por su parte, recuerda en voz alta episodios de la infancia, juegos pretéritos y anécdotas, mientras contempla con deleite el paisaje que le rodea. "Aquí donde estamos, en días claros, nos ven sin problemas la zona de Quinto y Sástago. Al estar orientados al Ebro y bien altos, hiela menos en este pueblo que en la mayoría de los que están cerca".   

La Modorra que espabila

Bádenas cuenta con un tesoro para el paseo y el disfrute de la naturaleza en el pico y paraje de La Modorra, a pocos kilómetros del casco urbano del pueblo. "Exhibe un paisaje muy bonito –explica Javier– con un robledal fantástico y mucha variedad botánica, aunque aún no hemos explotado mucho el tema de los senderos. No están señalizados, así que cada cual va por donde quiere o puede, pero es algo que debemos afrontar en un futuro próximo. Hay tejos, acebos, el avellanar del Colladico está muy cerca... el próximo 8 de junio haremos una ruta por esta zona junto a la Asociación Xiloca de Calamocha".

Javier y Samuel, empero, están de acuerdo en que su zona es un territorio algo olvidado. "Nadie habla de planes de desarrollo gigantes, y esta zona nunca vivirá visitas masivas, pero sí podemos ser una alternativa para el turismo destinado a los amantes de la naturaleza. Debemos desarrollar alicientes propios, para atraer directamente a los visitantes, porque aquí no vienen de Campo Romanos ni de la Tierra Baja, y nuestros vecinos también tienen muy poca población".

Vinieron de afuera

No se trata del chiste del gallego en la Luna; a Bádenas sí vinieron algunos de afuera. Javier explica que el pueblo se ha revitalizado un poco al calor del Levante y el Mediterráneo. "Tenemos gente de Badalona, Sagunto y Valencia sin ninguna vinculación previa con Bádenas que han comprado casas aquí huyendo de la masificación; el de Sagunto, por ejemplo, está aquí todo el año desde que se prejubiló. También han comprado casas un madrileño y un inglés, Mason Hutton. Recuerdo que cuando vino llevaba un teléfono traductor para hacerse entender. También tenemos a unos apicultores de Épila que ocupan antiguos asentamientos nuestros con sus colmenas".   

En el pueblo subsiste una asociación cultural, Las Escuelas, que mueven los primos Cebollada-San Miguel desde hace casi do década. "Está un poco parada –reconoce Javier– porque no hay mucha gente durante el año, pero sí ha servido de nexo de unión entre los hijos del pueblo, y eso ya es muy importante". "Y este edificio –remata Francisco, en alusión al club social– es una maravilla, un lugar para juntarse, grande y bien majo". 

Javier quiere nivelar el fiel de la balanza tras el juicio valorativo lanzado anteriormente sobre el aislamiento de Bádenas, que le ha debido sonar un tanto sombrío. "Hay un lado bueno de que estemos hablando hoy aquí; la gente que se ha quedado superamos las dificultades por el gusto de vivir en el pueblo. Eso sí, la carretera que nos conecta a la Autovía Mudéjar necesita mejoras; este verano apenas echaron una capa asfáltica que no ha aguantado los primeros fríos, ha resultado insuficiente. No es una queja, porque tenemos otras cosas buenas y los servicios lógicos para los que somos, simplemente se trata de una reivindicación acerca de algo necesario, para salir bien y regresar mejor".

Llamas en la guerra y un rayo en los 70

La historia de la iglesia de Santiago de Bádenas tiene su aquél. El templo primitivo constaba de una nave de cuatro tramos construida en mampostería, con cabecera poligonal y bóvedas de crucería que se destruyó en la Guerra Civil. La iglesia (como ocurría con la de Montalbán) tenía la categoría de plebanía, por lo que se recogían en ella los diezmos y primicias en la época medieval. Tenía un artesonado muy rico, que se perdió con las llamas del conflicto civil.

La iglesia, de hecho, se hundió y fue reconstruida en 1958, aprovechando el campanario y conservando los muros perimetrales de la primitiva, que se habían mantenido firmes hasta la altura del arranque de las bóvedas. Estos muros comprenden una pequeña portada de medio punto y los arranques de las bóvedas en varios puntos de la antigua cabecera y de la nave. Se cree que la torre  podría corresponder a una antigua fortificación medieval constatada en Bádenas durante el siglo XIV, ya que posee la típica estructura y planta de forma cuadrangular y de aspecto robusto, con el cuerpo inferior realizado en mampostería y sillería. En una época más moderna se añadieron dos nuevos cuerpos a la torre, construidos en ladrillo, de planta octogonal; en el año 1979 aún se conservaban estos cuerpos de ladrillo, pero la caída de un rayo los dejó en estado ruinoso, al punto de que fueron derribados algunos años después, dejando solamente la base de mampostería.

En el plano eclesiástico destaca en Bádenas la figura de Melchor de San Nicolás Serrano, obispo auxiliar de Valencia, desterrado por Godoy a inicios del siglo XIX.

En datos

Comarca: Jiloca

Población: 18

Distancia a Teruel, su capital de provincia: 110 km

Los imprescindibles

Antonio Agustín

Natural de Bádenas y casado con Catalina, de Rueda de Jalón, Antonio fue el padre de María Agustín (imagen), vecina del barrio de San Pablo y heroica defensora de Zaragoza durante los Sitios; María falleció en 1831.

La fuente

Se construyó en el siglo XVII, con la misma clase de piedra de la antigua iglesia barroca. Se reconstruyó para paliar el deterioro sufrido tras la guerra civil; el agua cae por dos caños puestos  en la boca de dos cabezas antropomorfas.

Los despoblados

Pertenecen al municipio de Bádenas los despoblados de de Casares y Cámaras (San Bartolomé). El despoblado de Cámaras está limítrofe a El Colladico, que actualmente es una zona de caza y barrio pedáneo de Loscos.


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