La familia que no reponga el material dañado o extraviado podrá ser excluida del banco de libros

Educación publicará en breve la nueva orden de este proyecto que detalla las tareas de los intervinientes en este sistema. El documento va a ser informado por el Consejo Escolar de Aragón.

El director general de Innovación Educativa de la DGA, Toni Martínez, en una reunión informativa con colegios públicos sobre el banco de libros celebrada el pasado enero.
José Miguel Marco.

Las familias usuarias del banco de libros que no repongan el material curricular deteriorado o extraviado, bien sean volúmenes o dispositivos electrónicos, podrán ser excluidas del sistema hasta que no se resuelva la situación.

Además, Educación dotará económicamente a los centros durante cuatro cursos para la adquisición de los lotes correspondientes a dos niveles cada año lectivo. Así, comenzará en 2019-2020 con 6º de primaria y 4º de ESO y concluirá en 2022-2023 con 3º de primaria y 1º de secundaria. Los centros donde se estén implantando libros digitales o dispositivos electrónicos el dinero se podrá destinar a este programa.

Estas son dos de las novedades que incluye el proyecto de orden del banco de libros que ya se ha recibido en el Consejo Escolar de Aragón para que este órgano lo informe. En breve también se publicará en el Boletín Oficial de Aragón.

El documento, muy esperado por los colegios e institutos y las asociaciones de madres y padres (ampas) ante las dudas que genera la puesta en marcha de este proyecto, detalla las tareas (recogida, revisión, adquisición, reparto) que deberán acometer los tres intervinientes en el banco: la comisión, su coordinador y el órgano gestor (el propio centro, los padres o una librería de proximidad). Deja claro que la gestión económica corresponde al establecimiento educativo y que los fondos serán custodiados por este.

Los libros tendrán una vigencia mínima de cuatro cursos escolares, como actualmente se contempla por ley, al igual que los dispositivos electrónicos. La orden también contempla que los alrededor de 180 bancos que funcionan en las escuelas públicas se integren en el nuevo modelo. No obstante, cabe la posibilidad de que el centro gestione su propio banco (obligado para los públicos), y conviva con el ya existente, una duplicidad que se considera bastante improbable.

La federación de asociaciones de madres y padres de la escuela concertada, Fecaparagón, está a la espera de mantener un encuentro con responsables de Innovación Educativa para recabar información de primera mano sobre la financiación. El vocal de esta organización, Miguel Ángel Sarralde, plantea interrogantes sobre si se incluye el gasto en mantenimiento de los dispositivos electrónicos y de las licencias digitales de los manuales que caducan al año y deben renovarse.

Un recelo de la Federación Aragonesa de Gremios y Asociaciones de Librerías es que si la dotación económica de la DGA para los lotes se basa en el valor de las becas (160 euros en primaria y 230 en secundaria), el dinero resulta escaso sobre todo en ESO.

La cuota que las familias aportarán al banco de libros por cada lote no será superior al 10% de la cuantía de referencia. Esta cantidad económica todavía no se ha fijado, pero ya se sabe que será muy similar al importe de las becas: 160 euros en primaria y 230 en secundaria.

En primaria, de los 16 euros que abonaría cada usuario por un lote, 10 se destinarían para reposiciones de volúmenes y 6 para la gestión. En secundaria, de 23 euros, 11 irían a la cuenta económica del sistema y 12 a la gestión. 

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