Giménez Larraz llama a confrontar políticamente al "nacionalismo intolerante"

Propone al PP un proyecto "sólido, común e incluyente" en atención a las víctimas de la banda terrorista ETA.

Giménez Larraz y Casado, con los demás ponentes.

Manuel Giménez Larraz, hijo del presidente del PP-Aragón, Manuel Giménez Abad, que murió asesinado por ETA en 2001, instó ayer a su partido a "confrontar al nacionalismo excluyente e intolerante que, aún expresado pacíficamente, aplasta los derechos y las libertades de los ciudadanos". Abogó por "un proyecto sólido y común que prepare a España para el futuro y empequeñezca de forma natural al nacionalismo radical". En un debate sobre "memoria, dignidad y justicia para las víctimas del terrorismo", el aragonés recordó que su padre, como otros 800 asesinados por ETA, "murió defendiendo los valores que garantizan nuestra convivencia", e insistió en que no se debemos "olvidar su sacrificio".

Aunque valoró el final de ETA como una "excelente noticia", quiso atribuir su consecución a las personas que levantaban sus manos blancas frente a los terroristas y a los Cuerpos de Seguridad del Estado. "Son demasiados años persiguiéndolos para negarles la importancia que merecen", manifestó. Pero también quiso alertar de que el proyecto político que preconizaba ETA, el de un "nacionalismo excluyente, étnico e intolerante", sigue vigente intentando alimentarse de la "candidez" de quienes consideran que "el simple hecho de que los terroristas hayan dejado de matar les imbuye de una deslumbrante legitimidad democrática".

Y para plantarles cara, instó a reforzar y defender el proyecto del PP, porque lo constituyen los principios democráticos consagrados en la Constitución, que son precisamente "aquellos que representaban las víctimas del terrorismo frente al fanatismo totalitario y por los que fueron asesinados".

Giménez Larraz censuró el trato que se brinda a Arnaldo Otegi, "al que ahora muchos califican como hombre de paz silenciando las credenciales éticas de una persona condenada por terrorismo". Asumieron también estas críticas Teresa Jiménez Becerril y Marimar Blanco, hermanas de víctimas ETA, que censuraron la política del Gobierno socialista con el acercamiento de presos etarras a las cárceles vascas.

Blanco homenajeó al popular Gregorio Ordóñez asesinado por ETA ayer hacía 24 años, quien decía que de lo único que había que hablar con los presos etarras era "de qué color querían los barrotes de su celda". "El ministro actual les pregunta a qué prisión quieren ir", reprochó.

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