Más de 200 niños diabéticos llevan ya un monitor que reduce los pinchazos diarios

Este sistema más cómodo y fácil de usar mide con sensores el nivel de glucosa. Sanidad de la DGA financia estos dispositivos que se se están colocando desde octubre

Uso de un medidor tipo 'flash' o libre, con el sensor colocado en el brazo.
Raquel Labodía

Pincharse un dedo para extraer una gota de sangre y, así, medir el nivel de glucosa concentrada en ella. Es el incómodo ritual al que se enfrentan varias veces al día los diabéticos para tener controlada la enfermedad. Una práctica complicada que ya evitan en parte 208 niños aragoneses con diabetes 1 (la infantil) a los que se les ha implantado en la unidad de Diabetes de Pediatría del hospital Miguel Servet de Zaragoza un sistema de monitorización de glucosa mediante sensores financiados por el Departamento de Sanidad de la DGA, como ocurre en otras comunidades.

El día mundial de esta enfermedad se celebra hoy. Hasta la fecha se han prescrito un total de 208 dispositivos, según los datos facilitados por el Ejecutivo autonómico, que comenzaron a repartirse en octubre. De ellos, 150 en Zaragoza, 46 en Huesca y 12 en Teruel.

La mayoría de estos pacientes de corta edad, en concreto 186, llevan el sistema ‘flash’ o libre, recomendado entre los 8 y 17 años para los que requieren múltiples dosis de insulina y más de seis controles de glucemia al día. Se trata, explica la doctora Graciela Lou del Miguel Servet, de un sensor que, a modo de un parche del que se desprende un filamento, se implanta directamente en la piel del brazo ejerciendo de puente con el líquido intersticial (el que se encuentra entre las células). Cada parche se puede usar durante 14 días seguidos y permite conocer los datos en tiempo real mediante la aproximación del lector o de un teléfono móvil adaptado.

Otro tipo de monitor que se ha facilitado para 22 casos más graves permite medir la glucosa en tiempo real. Se compone de un monitor que lee los valores de glucosa cada determinados minutos, un sensor que se implanta por vía subcutánea y un transmisor que envía la información. Una de sus principales ventajas es que dispone de alarmas que avisan en caso de híper o hipoglucemias. Se puede colocar en otras partes del cuerpo además del brazo.

"Está indicado para pacientes que se han visto afectados por alguna hipoglucemia grave o inadvertida, además de niños de menos de 8 años que no notan que les baja la glucosa", aclara Lou. Hay medidores de este tipo conectados a bombas de infusión de insulina.

La previsión es facilitar estos aparatos a unos 300 niños además de mujeres embarazadas diabéticas. Esta doctora recuerda que en la conmemoración de hoy se presta una especial atención a las repercusiones que tiene la diabetes en la familia y al papel que este entorno puede jugar en el manejo de esta enfermedad.

30 casos se diagnostican al año

En la Unidad de Diabetes de Pediatría del Miguel Servet se diagnostican al año entre 25 y 30 menores con esta patología autoinmune. Un número estable. Dos tendencias que menciona Lou es que los niños debutan cada vez más pequeños y que se han disparado al 40% los casos que llegan a Urgencias del Infantil cuando ya han desarrollado una cetoacidosis en algunos de sus tres grados (leve, moderada o severa). En esta situación el estado clínico es peor, se puede producir un coma diabético e incluso la muerte.

Esta doctora aplaude también la labor de los pediatras de Atención Primaria que aportan su "granito de arena" para que esta tecnología resulte efectiva y que son "fundamentales" a la hora de detectar los primeros síntomas de esta dolencia.

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