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Educación

Mayte Pérez: "Las aulas prefabricadas son temporales y transitorias. Estarán hasta que acaben las obras ya iniciadas"

La consejera aragonesa de Educación asegura que todo está a punto para que el curso 2018-2019, que empieza mañana para infantil y primaria, lo haga sin sobresaltos.

B. Travesí 09/09/2018 a las 05:00
La consejera de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, Mayte PérezOliver Duch.


¿Cómo afrontan el nuevo curso?

Somos muy exigentes. Creo que la tónica general será la normalidad. Estamos convencidos de que la logística, las obras... todo tiene que estar a punto y lo estará. El esfuerzo que llevamos haciendo, no solo en estos últimos meses sino a lo largo de la legislatura, está dando sus frutos y cristalizará en este inicio de curso.

Pero volverá a haber niños que inicien las clases en barracones –hay 28–, algo que le recuerda y critica continuamente el PP.

Ahora tenemos muy pocos. Nosotros llegamos con muchos barracones que, por cierto, nunca le hemos llamado así sino aulas prefabricadas. Se han reducido el 50%. El objetivo es eliminarlos y hay que decir que en muchos de los colegios que todavía los tienen, las obras que permitirán quitarlos están ya en marcha. El PP, que quiere desprestigiar la educación aragonesa y la política educativa de este gobierno, es quien impuso el barracón no como algo transitorio sino como un elemento fijo. De hecho, tiene el dudoso honor de haber instalado 18 aulas prefabricadas en el Foro Romano de Cuarte mientras metía en el cajón el proyecto para el nuevo centro Cuarte 3. Ese es el modelo educativo del PP, el nuestro es antagónico.

Se comprometieron ustedes a eliminarlos en esta legislatura y solo faltan nueve meses para que acabe. Mucha prisa van a tener que darse para cumplir su promesa.

Le aseguro que las aulas prefabricadas que mantenemos son estrictamente temporales y transitorias; estarán hasta que acaben las obras en marcha. Por no mencionar que no todas las que siguen instaladas ahora se emplean para dar clase, algunas son ‘comodines’ para los centros. Para nosotros son una herramienta, un instrumento útil para dotar al sistema educativo de flexibilidad, dar respuesta a las demandas e impedir que los niños tengan que salir de sus barrios para ser escolarizados. El PP, al no hacer las infraestructuras, inflaba de prefabricadas los colegios o sacaba a los alumnos de su entorno. Pero contestando a su pregunta, nuestro objetivo es que cuando acabemos la legislatura queden las estrictamente necesarias hasta que finalicen las obras del colegio o instituto correspondiente. Ese es el compromiso y creo que el plan de infraestructuras que hemos aprobado va a posibilitar que lo hagamos.

Los colegios integrados –en los que el alumno entra en la etapa de infantil y puede continuar hasta la secundaria– ¿pueden contribuir a mejorar la planificación educativa? ¿Están ustedes satisfechos con los resultados obtenidos hasta ahora?

Es una apuesta que surgió de este gobierno y que yo valoro. La vamos a seguir extendiendo porque cumple dos objetivos: optimiza los centros que en un momento dado tuvieron una alta demanda en educación infantil y primaria y que ahora la tienen en secundaria y permite utilizar infraestructuras que ya están hechas. Nos parece una buena forma de gestionar bien el dinero público. Es un modelo de éxito que nos están copiando en otras comunidades.

Con la escuela concertada empezaron con mal pie. Anunciaron la reducción del número de aulas financiadas de algunos centros, lo que generó tensión y protestas ¿Qué relación mantienen ahora?

La relación es buena. Nunca la he tenido mala. Es cierto que hubo una polémica que trascendió la estricta gestión educativa y que fue utilizada políticamente. Pero lo único que hicimos fue ejercer la responsabilidad que como Administración tenemos de planificación educativa. Independientemente de que ahora haya una ley que la ponga en cuestión y desvirtúe esa responsabilidad, sigo creyendo en la Administración como garante de la planificación y la optimización de los recursos.

Al margen de la oportunidad de aquel anuncio, insisto en que yo tengo una relación serena con la escuela concertada. Mi apuesta y la del Departamento es la pública, que es la que depende al 100% de la Consejería, pero respeto a la concertada. Por tanto, y sin ningún ánimo de ir en contra de la concertada, yo soy una fiel defensora de la pública porque entiendo que es la que vertebra realmente el territorio y da igualdad de oportunidades.

¿Qué papel cree que debe jugar?

Dentro del respeto a la elección de las familias, creo que lo que debemos lograr es que no tengan que elegir por descarte. Nuestra responsabilidad es potenciar y aumentar la calidad de la pública. Por eso estamos esforzándonos por mejorar las infraestructuras, incorporar programas que den valor añadido y generar planes que permitan una distribución equilibrada de alumnos con necesidades especiales que evite los centros gueto... Y lo cierto es que en estos tres cursos consecutivos ha ido aumentando la demanda de las familias por la escuela pública. La concertada debe corresponsabilizarse. Son centros que se nutren de fondos públicos y nuestra responsabilidad ética para con los ciudadanos es que se corresponsabilicen absolutamente de todo.

¿Ese principio de libertad de elección de centro de las familias debe tener límites? ¿No se corre el peligro de que acabe siendo una justificación para que se exija la financiación de todos los colegios privados?

Eso estaba muy delimitado antes de que el PP llegara al Gobierno y aprobara una ley que yo considero muy negativa para el sistema educativo porque ha abierto una brecha y ha generado una polémica que estaba cerrada. Antes convivían la pública y la concertada con normalidad. Pero la Lomce permite dar prioridad a la demanda social sobre la planificación de las administraciones. De ahí que los juzgados interpreten que la elección de las familias es lo primero. Así, nos encontramos con que algo que sería impensable en sanidad, por ejemplo, parece no extrañar en educación. Nadie concebiría que un hospital público cerrara una planta para abrir otra en una clínica privada. Yo entiendo que optimizar y administrar bien los recursos públicos debe ser lo prioritario. Hay que ver qué número de plazas tenemos y que necesidades hay y, sin sectarismo ni apriorismos, acomodar oferta y demanda.

El debate sobre la idoneidad de organizar de forma diferente el calendario escolar se ha retomado con fuerza en los últimos meses. ¿Ve usted posible una modificación así en Aragón?

Creo que el debate sobre el calendario, por las fechas en las que estamos no es oportuno. Exige una reflexión y un análisis serenos y la proximidad electoral va a enrarecer y tensionar el ambiente. Yo creo que no se da el contexto en este momento para abrir ese debate. Además hay factores colaterales que hay que abordar paralelamente. De cara a la conciliación, nada hacemos cambiando el calendario escolar si el laboral sigue igual. Tiene que haber una sintonía hacia una nueva organización del siglo XXI. Pero ese debate tocará en la siguiente legislatura.

 





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