Panticosa, el descanso entre montañas

En pleno valle de Tena, la localidad de Panticosa permite al visitante disfrutar de la montaña, relajarse con las aguas termales del balneario o conocer su pintoresco patrimonio. Su privilegiado entorno ofrece además mil posibilidades turísticas a la viajero.

Panticosa, el descanso entre montañas

Panticosa es una encantadora localidad del valle de Tena, en la comarca del Alto Gállego. Situada a 1.200 metros de altura, está bañada por el río Caldarés, y las calles estrechas y llenas de sabor montañés de su casco urbano nos conducen entre grandes casas de piedra, que mantienen la arquitectura tradicional del Pirineo aragonés, y evocadores rincones. Conviene no perderse su iglesia de la Asunción, con base románica del SXIII, altar de tabla gótico-aragonesa de 1480 y un retablo con imaginería de alabastro policromado.

En invierno, Panticosa cuenta con la estación de esquí que, tras su unión con Formigal ofrece un dominio esquiable de 176 km, un auténtico gigante de la nieve. En verano, Panticosa cambia los paisajes nevados por el frescor de la alta montaña y se constituye en un renombrado lugar vacacional y de reposo, en el que disfrutar de hermosos paisajes y escapar al ruido de la gran ciudad. Desde la misma localidad puede accederse en telecabina a la estación para realizar una preciosa excursión desde las alturas, que nos acerca a los ibones de Asnos, Sabocos y al mirador natural del cerro Cuartale.

Rodeada de montañas, salpicadas de lagos e ibones y con varios picos de mas de 3.000 metros, es un lugar ideal para practicar todo tipo de deportes alpinos. La Oficina de Turismo informa sobre las rutas que se pueden realizar en su entorno y en ella se puede también contactar con guías titulados.

Los aficionados a caminar tienen a su disposición una amplia rede de grandes y pequeños recorridos, tanto para principiantes (al mirador de Santa María, Los Esponales, Albarosa) como para senderistas de alto nivel o incluso escaladores, pues Panticosa es el punto de partida desde el que acceder a picos de más de 3.000 m, lo que lo convierte es un paraíso para la escalada.

En el mes de julio se celebra el Mercado Medieval, una feria de artesanía y productos tradicionales que convierte Panticosa en un gran mercado donde se respira el ambiente medieval por todas sus calles, con juglares, malabaristas y la localidad engalanada con motivos históricos y caballerescos.

El balneario

Dentro del término municipal se encuentran el conocido balneario de Panticosa, situado a 1.636 metros de altitud. Se trata de una visita obligada para los turistas que llegan a este enclave, en espacial aquellos que vienen atraídos por el poder de sus aguas medicinales que brotan a más de 50 grados del manantial de Tiberio, ya conocido en época romana. La belleza del paisaje de montaña que lo rodea, convierten a este espacio en un enclave privilegiado, resaltado por el ibón de Baños, situado junto al balneario, y cuyas aguas llegan desde las cumbres, tras pasar por los ibones de Azules, Perico o Bachimaña.

El Pueyo de Jaca

Muy cerca se encuentra también El Pueyo de Jaca, núcleo poblacional levantado en la confluencia de los ríos Gállego y Caldarés, y que forma parte del término municipal de Panticosa. Por su posición junto al Camino Real, fue desde el siglo XVII capital administrativa del valle, llegando a tener en el siglo pasado hasta 241 habitantes. El camino atraviesa el río Caldarés por el puente de Concellar, que fue construido en 1550, aunque ha sido reconstruido varias veces. En su casco urbano destaca la iglesia parroquial de San Miguel (siglo XVI ), de una sola nave con capillas laterales, que fue absorbida por otra posterior del siglo XVIII.

Embalse de Búbal

Junto a El Pueyo se encuentra el embalse de Búbal que, tras sumergir parte del pueblo, ha sido recuperado para el turismo al que regala su estampa hermosa y serena, y que resulta un lugar inmejorable para disfrutar del baño y diversas actividades acuáticas. En las inmediaciones, varias empresas alquilan material para practicar windsurf, canoas o piragüismo.

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