El quebrantahuesos, recuperado en Picos de Europa gracias a una veintena de unidades aragonesas

El programa Life+ Quebrantahuesos, que está a punto de finalizar, ha logrado asentar la especie en una zona en la que estaba extinguida.

Pareja de quebrantahuesos.
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Picos de Europa se ha convertido en el primer parque nacional español que consigue recuperar una especie extinguida. En solo cinco años, ha pasado de no tener ni un solo ejemplar de quebrantahuesos a ver cómo más de 20 unidades -dos de ellas reproductoras- sobrevuelan el complejo.

El programa Life+ Quebrantahuesos, que comenzó en 2013 y está a punto de finalizar, ha logrado recuperar este ave rapaz a partir de la cesión de ejemplares en situación de riesgo del Pirineo. Para ello, además de la implicación de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), ha sido necesaria la colaboración de la Comisión Europea y de los gobiernos de Aragón, Asturias, Cantabria y Castilla y León.

Gerardo Báguena, vicepresidente de la FCQ, recuerda que este proyecto se emprendió al comprobar que la especie estaba “en estado crítico” y que “todos los ejemplares iban a la cordillera cantábrica pero regresaban a los dos meses”. “Es una zona propicia pero hacía falta un empujón, una ayuda que les facilitase el asentamiento”, añade, y ensalza lo “mucho” que costó poner de acuerdo a las administraciones para lanzar la iniciativa.

Desde el inicio, los esfuerzos fueron orientados a formar nuevos núcleos de quebrantahuesos fuera del Pirineo y asentarlos en Picos de Europa. “En Aragón, en los 70 había 30 parejas reproductoras y en la actualidad hay más de 120. Esto se debe en buena parte a los trabajos realizados por los agentes forestales y por el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM), pues llegaban hasta los nidos para recuperar con vida los embriones. Así, una vez llegados a la madurez, eran soltados en Aragón o, más adelante, en Picos”, explica Báguena, sobre un proceso que se ha ido haciendo de forma “progresiva” durante el último lustro.

En este periodo, la FCQ ha descubierto, que la recuperación de la especie genera beneficios económicos para la población local y que la conservación de la biodiversidad puede ser una buena herramienta económica en el medio rural. “A su vez, refuerza el único frente de dispersión de la población española de esta especie y da coherencia al proceso natural”, valora Báguena, antes de adelantar que “ahora, tras introducir una veintena de ejemplares, hay que conseguir que se reproduzcan de forma autónoma y tengan su propia descendencia”.

Y es que, hasta la fecha, todos los intentos reproductores en Picos de Europa han fracasado. El último fue protagonizado por la pareja formada por la hembra Deva y el macho Casanova, que anidaron en una zona de gran calidad para la especie situada en la vertiente asturiana del parque. Concretamente, en una pared vertical que terminó por no soportar el temporal que azotó Asturias a finales de marzo. No obstante, los técnicos entendieron que la prueba fue muy valiosa, ya que consolidó la trayectoria reproductora estable que, según Báguena, “terminará en éxito cuando la pareja primeriza gane experiencia”.

Millón y medio de presupuesto

En el programa Life+ Quebrantahuesos se han invertido 1.582.854 euros, según las cifras aportadas por la FCQ. El 65% (1.061.936 euros) ha sido aportado por la Comisión Europea, mientras que el Gobierno de Aragón, el Consorcio Interautonómico Parque Nacional de los Picos de Europa (Principado de Asturias, Cantabria y Castilla y León) y el Organismo Autónomo Parques Nacionales han aportado 106.000 euros cada uno. La FCQ, por su parte, ha contribuido con 200.000 euros.

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