Cada vez son más las parejas aragonesas que se decantan por el baile nupcial

Dirty dancing, Grease o El Danubio Azul son algunos de los temas más elegidos por las parejas aragonesas.

Baile nupcial de Pedro y Mapi, alumnos de Danzalia

 

Sorprender, emocionar, y vivir uno de los momentos más mágicos del enlace son algunos de los objetivos de quienes se decantan por la danza nupcial, según explican la mayoría de las parejas que se han atrevido a dar el salto a la pista de baile. Las actuales coreografías, protagonizadas por varias canciones y diferentes ritmos, forman parte de otra de las numerosas modas exportadas de Estados Unidos. Poco a poco, el auge de la demanda generalizada por parte de las parejas aragonesas hizo que algunos centros zaragozanos incluyesen este tipo de formaciones, como Danzalia, El Almacén, Bailarán o Salsón.

Dirty dancing, Grease o El Danubio Azul son algunos de los temas más solicitados por los aragoneses, pero no los únicos ya que la variedad es de lo más sorprendente: desde los vals o boleros de los más tradicionales, hasta salsa, hip hop o reggaeton. Pero, ¿de dónde viene esta tradición y cuándo comenzó el verdadero tirón de la danza nupcial?

Pepe Asensio y Elvira Ayesa, fundadores de ‘Danzalia’, bailarines aragoneses con más de 30 años de experiencia y pioneros del baile de salón en la Comunidad Autónoma, aseguran que en España el baile en pareja siempre ha sido fundamental. “Ofrecemos todos los estilos, aunque la mayor demanda se centra en los bailes de salón, que tienen diez ritmos, vals inglés, vienés, tango, foxtrot y quickstep, samba, bolero, cha cha cha, paso doble y jive – rock”; y también salsa y bachata , explica Ayesa.

Naturales de Ejea de los Caballeros, aseguran que aunque la danza nupcial no es un invento actual, sí han notado un aumento desde hace 4 o 5 años de parejas que van con su canción favorita y tema de moda y les piden que les enseñen a bailar. “Yo me encargo de preparar una coreografía adaptada al nivel de cada uno. El objetivo es que sean ellos durante todo el proceso, y, por supuesto, en el momento del baile. Su momento”, asevera.

Cada vez que una pareja entra por la puerta de su escuela, ubicada en Tomás Higuera, se repiten las mismas escenas: “No sé moverme”, “Soy arrítmico”, “Me muevo como un palo” son algunas de las expresiones más habituales. “Muchas veces viene gente que ha visto un vídeo en YouTube y quiere hacer lo mismo, se puede hacer grandes cosas pero hay que ensayar”, añade.

Además, en su opinión lo más importante es que disfruten del proceso, ya que eso se transmite en la pista de baile. “Es una coreografía de boda, no una exhibición, quieren demostrar que están contentos. Date cuenta que el resto de cosas de la boda lo encargan pero esto no lo pueden delegar en nadie”, indica.

En los últimos tiempos, músicos como Ed Sheran o Bruno Mars han copado buena parte de los eventos nupciales aragoneses. Sin embargo, se trate de una coreografía individual o colectiva –protagonizada por los amigos de los novios o algunos familiares-, Ayesa lo tiene claro: no hay dos bailes iguales. “Cada coreografía es un mundo”, concluye.

Al año en torno a un centenar de parejas pasan por Danzalia para hacer su sueño realidad. En cuanto a su método, aseguran que en 5 o 10 clases –tanto grupales como particulares, cualquier pareja puede estar lista para el baile nupcial. “La mayoría de parejas viene por el boca oído, nuestra mejor propaganda es una boda”, concluye.

Junto a su pareja, Pepe Asensio, han logrado hacer realidad el sueño de decenas de parejas que, en muchos casos, siguen yendo a bailar incluso años después de la boda. “Cuando empezamos en esto del baile de salón todos creían que se trataba de una afición pasajera, pero se ha demostrado que es mucho más, y una de las pocas actividades deportivas que puede hacerse en pareja”, afirma.

Además, asegura que es una práctica que no entiende de edad: “Tenemos parejas octogenarias que siguen bailando, y cada vez empieza gente más joven incluso desde los centros escolares”, añade Asensio quien es, además, profesor de educación física en el Instituto de Fuentes de Ebro. Allí, cada año enseña a bailar ritmos caribeños o bailes de salón a los alumnos de bachillerato.

Desde la escuela Salsón, Tomás Sisamón lleva varios años atendiendo a numerosas parejas que quieren crear una coreografía especial para uno de los días más importantes de sus vidas. “De repente empezaron a llegar parejas que demandaban este servicio, por lo que empezamos con las clases particulares. Juntos escogemos la canción y el estilo y les acompaño durante todo el proceso”, explica el profesor de bailes latinos.

“Nos piden muchas bachatas, algunas sevillanas o tangos, y también es habitual la coreografía de Dirty Dancing, pero hay que explicarles que algunos pasos son peligrosos para alguien que no sabe de baile. Nosotros lo adaptamos al nivel de cada pareja”, asevera. Aunque critica que muchas parejas dejan el baile para el último momento: “lo ideal es venir con 3 o 4 meses de tiempo, nosotros damos clases dos veces a la semana hasta el día de la boda”.

Inolvidable, único, especial

Preguntarle a María por este momento, aun habiendo pasado dos años desde su boda, es trasladarla a un momento “único y especial” tanto para ella como para su pareja, Alberto: “Si nos volviésemos a casar, repetiríamos seguro”, afirma la zaragozana. En su caso, fue ella la que tuvo que “arrastrar” a su actual marido hasta la academia, sin embargo, hoy siguen yendo semanalmente a Danzalia para practicar bailes de salón.

“Yo no era una experta pero me defendía bailando, pero Alberto no había bailado antes. Nos daba vergüenza hacer el ridículo pero las dudas se despejaron en los ensayos. Elegimos una canción de Ed Sheeran y quedó algo espectacular”, rememora. “En ese momento desaparecieron todos los invitados de la sala, solo estábamos nosotros”, concluye, aunque asegura que se quedaron todos “atónitos”.

En el caso de David, se encuentra en estos momentos preparando el baile sorpresa para sus invitados, ya que todavía quedan unos meses para su compromiso con su pareja de toda la vida. En esta ocasión fue él quien tuvo que convencerla a ella: “Vimos un stand en la feria Nupcial y nos llamó mucho la atención así que nos apuntamos”, recuerda el joven. “Ahora todavía estamos en las primeras clases grupales, luego pasaremos a preparar nuestra coreografía para hacer algo personalizado, ojalá salga todo bien y no nos pongamos nerviosos”, concluye el zaragozano.

?

Etiquetas