Los forenses descartan que la muerte del bebé y las 15 fracturas de su hermano fueran accidentales

Concluido el juicio, la Fiscalía mantiene la petición de 36 años de cárcel para los padres por delitos de asesinato y lesiones. El Jurado emitirá su veredicto el próximo lunes. 

Los acusados, durante la última sesión del juicio, celebrada este viernes en la Audiencia de Zaragoza.
Aránzazu Navarro

La Fiscalía ha mantenido este viernes la petición de 36 años de prisión para Rachid B. y Bouchra S., el matrimonio de Santa Isabel al que un tribunal popular ha juzgado esta semana en la Audiencia de Zaragoza por la muerte de su bebé de 29 días en 2014 y las graves lesiones que sufrió un año después otro hijo de dos meses y medio. Y lo ha hecho tras escuchar el contundente informe de los forenses del Instituto de Medicina Legal de Aragon (IMLA), quienes han descartado que el fallecimiento de la pequeña y las 15 fracturas (7 en las extremidades y 8 en las costillas) que tenía su hermano fueran accidentales o consecuencia de algún tipo de patología.

Respecto al fallecimiento de la niña, la doctora Marisa Tomás ha explicado que las graves lesiones que se detectaron en su cráneo al practicarle la autopsia serían "incompatibles" con la versión accidental de los hechos que dio el padre. Según este, el bebé se le cayó de los brazos y lo atrapó con las rodillas antes de que tocara el suelo. Sin embargo, la forense ha recordado que no hay "ninguna parte del cuerpo de una persona" capaz de provocar unas marcas con esa forma -tenía tres hematomas lineales paralelos- y de semejante entidad. "Analizados todos los hallazgos, nos decantamos por una muerte violenta de etiología homicida", ha apostillado.

Los forenses Salvador Baena y Paulino Querol han hablado después al Jurado de las múltiples fracturas que los pediatras del Hospital Infantil detectaron en el otro hijo de la pareja. Según estos, presentaba lo que se conoce como fracturas "de asas de cubo", que son características de maltrato. "Estamos hablando de un niño que fue agitado y zarandeado con violencia, de ahí que las fracturas sean todas en las extremidades y las costillas", han indicado. Los especialistas han descartado que el pequeño padeciera raquitismo o un problema de huesos, como mantiene la defensa, que pudiera propiciar dichas lesiones. "Con tantas fracturas, era normal que llorara y vomitara tanto. Era su forma de quejarse", han concluido.

Los peritos de la defensa difieren 

Además de los forenses del IMLA, en la prueba pericial han participado también los especialistas propuestos por la defensa: José Cabrera y José Carlos Fuertes. A partir de los hallazgos de la autopsia de la niña y de los informes médicos sobre su hermano, estos han llegado a conclusiones muy distintas. De hecho, creen que el fallecimiento del bebé sí pudo producirse como dijo su padre. "Tengamos en cuenta que la niña tenía tres marcas paralelas en el cráneo, que bien podrían indicar que tras caer a las rodillas del padre, rebotó y dio con el radiador, por ejemplo", ha señalado Cabrera, considerando "completamente posible" la versión del accidente.

En cuanto a las fracturas de su hermano, los peritos de la defensa aseguran que sí presentaba síntomas de raquitismo. "Incipiente o no, pero lo tenía", han dicho. "Y con una patología de este tipo -han añadido-, el mero hecho de coger con las manos al niño con cierta energía le puede provocar una fractura".   

Para la defensa, a cargo del letrado Eladio Mateo, no puede hablarse de una muerte violenta sino de carácter accidental. Lo mismo sucede, a su parecer, con las lesiones del otro hijo de la pareja, de ahí que solo contemple condenas por delitos no dolosos.

El magistrado-presidente entregará el próximo lunes el objeto del veredicto al Jurado para que este emita su veredicto. 

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