Aragón garantiza que los bienes de Sijena están en buenas manos

El Ejecutivo aragonés ha defendido el trabajo de sus técnicos tanto en el traslado como en la conservación de los bienes de Sijena tras las críticas.

Lambán visita Sijena
Verónica Lacasa

El Gobierno de Aragón ha defendido el trabajo realizado por sus técnicos tanto en el traslado de las piezas de Sijena como en su conservación actual en el monasterio desde su llegada el pasado lunes.

Sale así al paso de los reproches del conservador del Museo de Lérida Albert Velasco, muy activo en las redes sociales en contra de la vuelta de los bienes a Aragón. Este recriminó que una de las obras, una caja sepulcral, se hubiera colocado junto a una columna de climatización. "Por razones de conservación preventiva, esta columna de climatización no debería estar aquí", escribió en un tuit acompañado de una fotografía.

No menciona que la pieza se desembaló y se puso allí solo unos minutos durante la visita que hizo el martes Javier Lambán para presentar las obras recuperadas. Fuentes del departamento de Cultura aseguraron que, lógicamente, no es ese el lugar donde se conservará ni donde se exhibirá.

Por otra parte, el comité ejecutivo español del Consejo Internacional de Museos (ICOM), cuestionó la forma en que se ha producido la entrega, "mediante la insólita entrada policial a altas horas de la madrugada en un museo que ha ofrecido su colaboración para tal entrega desde el primer momento". Cabe recordar que las obras deberían estar en Sijena desde julio de 2016. Entonces solo se devolvieron 51 de las 97. El 31 de julio de 2017, durante 14 horas, los técnicos de la DGA esperaron en vano en el monasterio a que el Museo de Lérida cumpliera con un nuevo mandato judicial. El último plazo venció el 11 de diciembre, pero en este caso el magistrado autorizó la entrada en el Museo de Lérida si no se respetaba su providencia.

El ICOM, a petición del Museo Nacional de Arte de Cataluña, también se pronunció sobre las pinturas murales de Sijena, señalando que «cualquier movimiento o traslado de obras de arte frágiles por naturaleza o condición, pone a estas en riesgo». No menciona, sin embargo, que estos frescos han sido cambiados de ubicación hasta siete veces desde que se las llevaron a Cataluña, y en otras cuatro ocasiones se han cedido fragmentos para exposiciones en lugares tan remotos como Nueva York, según un informe pericial.

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