Los otros tesoros que no han vuelto aún al monasterio

Además de las pinturas murales del MNAC, el Museo de Lérida guarda otras 31 obras en depósito que el Ayuntamiento quiere reclamar en el futuro, y piezas de plata y frescos en paradero desconocido.

El Museo de Lérida exhibe en su exposición permanente la imponente silla prioral de Doña Blanca.
G.M

La caja de los tesoros expoliados del Monasterio de Sijena no contiene solo las 43 piezas recuperadas el lunes del Museo de Lérida y las 51 que llegaron en julio de 2016 procedentes del Museo Nacional de Arte de Cataluña. Las siguientes joyas que se espera recibir son las pinturas murales románicas de "excepcional valor histórico y artístico" que fueron arrancadas en 1936 y que también tiene que devolver el MNAC por orden judicial, aunque el caso puede tener más recorrido procesal ya que cabe recurso ante el Supremo por la alta tasación económica.

Pero la lista de obras pendientes de volver al cenobio monegrino es aún más larga. El alcalde de Villanueva de Sijena, Alfonso Salillas, asegura que las tienen "casi todas" localizadas y que en su mente está reclamarlas en el futuro. Pero también deja claro que de momento no van a emprender nuevas acciones legales "porque somos un pueblo pequeño y no podemos llevar varios casos a la vez, no damos más de nosotros". Además, están a la espera de que se resuelvan definitivamente los recursos de las pinturas murales de la sala capitular para sentar jurisprudencia y poder copiar la misma estrategia que se siguió en ese caso, donde la Orden de San Juan de Jerusalén cedió poderes al Gobierno de Aragón.

Según el historiador Juan José Nieto, el Museo de Lérida todavía guarda otras 31 obras que salieron del monasterio durante la Guerra Civil de forma "irregular". En la capital ilerdense se concentraron muchas obras, también de las parroquias del Aragón Oriental, para montar el denominado Museo del Pueblo. Nieto relata que cuando en 1938 las fuerzas nacionales entraron en Lérida, se llevaron todas esas piezas a Zaragoza. "El Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional se encargó después de la Guerra de devolver las obras de cada zona y la Diputación de Lérida mandó una serie de camiones a recogerlas, pero en ese viaje no solo se llevaron sus piezas, también las de Sijena de una forma irregular", sostiene Nieto.

Manuel Chamoso, comisario del citado Servicio en Zaragoza, reclamó las obras a su homólogo catalán, que hizo caso omiso, y al final, llegaron a manos del Obispado de Lérida, que las dejó en depósito "en precario" en el museo, "donde continúan porque nadie las ha reclamado", recuerda. En este lote está la silla prioral de doña Blanca, una pieza del siglo XIV de excepcional valor, además de cuadros del retablo de la Piedad atribuidas al Maestro de Sijena, o los retablos de Santa Waldesca y de la Inmaculada.

Cataluña también las busca

Además, este historiador afirma que en los años 70, la última priora de las monjas de Sijena, Angelita Opi, sacó del monasterio un lote con un gran número de piezas de plata como relicarios, copones o cálices para llevárselas a Valldoreix (Barcelona) y que luego depositó en el MNAC. Sin embargo, la mayoría de ellas siguen "en paradero desconocido". Y entre ellas estaba el relicario de los pelos de la Virgen, custodias o las cruces que llevaban en el pecho las hermanas, "algunas muy valiosas porque eran de oro y diamantes", subraya. "En Cataluña las catalogaron como Bienes Inventariados pero no saben dónde están, también las están buscando. En cuanto aparezcan en el mercado de obras de arte o nos enteremos de que las tiene algún particular, habría que reclamárselas", entiende Juan José Nieto.

Hasta ahora solo se han podido recuperar dos: la cuna de plata del belén de Sijena, que fue requisada por la Policía en enero de 2016 en casa de un barcelonés que pretendía subastarla; y el relicario de Santa Waldesca, que tras 43 años desaparecido fue reconocido en televisión por una vecina entre las piezas robadas de una mansión de Tarragona en 2010 y logró ser recuperado por el Ayuntamiento tras un complejo proceso judicial que duró casi tres años. Sin embargo, ninguna de estas dos piezas ha regresado todavía a Sijena ya que siguen en el Museo de Zaragoza, a donde se llevaron para realizar labores de conservación y limpieza.

También se ha perdido la pista de siete escenas de unas pinturas que había en el ábside de la iglesia "que fueron arrancadas después de la guerra y no sabemos dónde paran", señala Nieto.

Y a Sijena también pertenecen, según los estudios de este investigador, un total de 18 pergaminos que se conservan en el Archivo de la Corona de Aragón, en Barcelona, que también salieron del monasterio en la Guerra Civil, "aunque hemos pedido información y nos la ha negado", critica.

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