"El seguro de rentas depende sobre todo de un cambio de rumbo de la política europea"

La directora general de Agroseguro reconoce que hay que mejorar, pero advierte que sin coaseguro las catástrofes climáticas no estarían cubiertas. 

Inmaculada Poveda, directora general de Agroseguro, en la sede de la delegación territorial de Aragón en Zaragoza.
Guillermo Mestre

Ha sido un año de récord en siniestros e indemnizaciones. ¿Ha supuesto también un esfuerzo récord para Agroseguro?

A Agroseguro le ha supuesto un trabajo muy importante desde el punto de vista técnico. Hemos tenido que realizar una importante planificación para organizar los más de 1,5 millones de hectáreas que se han visto afectadas por la sequía, y luego poner en funcionamiento un desarrollo tecnológico que venimos haciendo desde hace más de tres años para incorporar nuevas herramientas sig y de gestión administrativa para todos los trabajos. Pero todo eso nos ha permitido comenzar a pagar los siniestros en julio y en la última semana de agosto ya habíamos abonado prácticamente unos 200 millones por sequía.

¿Las cuantiosas pérdidas y la situación de los agricultores exigía esa premura, que pidió incluso la ministra?

Hemos hecho un gran esfuerzo por peritar y valorar las parcelas en el campo, hicimos un análisis a la vista de la información meteorológica que teníamos para ver cómo estaban las cosechas, teniendo en cuenta cuál era la fecha de recolección de las distintas zonas de Castilla y León, de Aragón y otras comunidades afectadas y los peritos han hecho su trabajo en un tiempo récord. Íbamos 15 días por delante de las cosechadoras, que es lo que permite hacer una valoración más correcta, y hemos hecho grandes esfuerzos económicos y administrativos para pagar en menos de un mes.

¿La reducción de ayudas del Gobierno se ha notado mucho en la contratación?

Hasta ahora ha habido un incremento del 2%, a pesar de que efectivamente en parte de los seguros, no en todos, ha habido una reducción de las subvenciones para el pago de las primas de prácticamente 10 puntos, pero en un año climáticamente tan extraño se ha notado en seguros importantes como frutales, con una bajada en torno del 5%, que, sin embargo, ha sido menor de la prevista. Pese a todo, en general la contratación ha funcionado muy bien.

O sea que cuánto más riesgo siente uno más se asegura, independientemente del coste.

Es como la vida misma. No para todos los agricultores sus producciones agrarias tienen la misma importancia en su actividad económica, pero hay muchos empresarios agrícolas que toda su empresa depende del resultado de su cosecha y son conscientes de la necesidad de un seguro. En frutales por ejemplo, que es la línea de un alto valor de capital asegurado, tenemos una implantación del 85% que se viene manteniendo. Más que reducciones en número de asegurados y superficie asegurada lo que eligen los agricultores en función del coste es variar su franquicia o elegir la cobertura que en relación al precio se ajusta más a nuestra realidad.

Por un lado se insiste en que es el mejor sistema del mundo, por otro se exigen cambios por obsoleto. ¿En qué quedamos?

Somos los mejores y somos buenos, lo que pasa es que estamos hablando de cultivos y de ganado que están en continua evolución. La gente de las ciudades a veces no nos damos cuenta de la innovación que hay en nuestra agricultura y ganadería, pero realmente las formas de cultivo, las épocas de producción, la orientación de las producciones al mercado... están en continua evolución y el seguro tiene que ir adaptándose a esa continua evolución. Lo que sí es evidente, aunque por supuesto es un tema muy mediático y escuchamos a todo el mundo, es que hay que seguir trabajando, pero es indudable de que el seguro español ofrece una herramienta para las producciones agrarias con unas coberturas que no existen en otros países de Europa.

¿Cómo responden a los que insinúan que el ‘pool’ roza el monopolio y que incluso fueron señalados por Competencia?

Efectivamente la Comisión de la Competencia nos hizo una inspección en 2013 de la que estamos realmente satisfechos, porque llegó a la conclusión de que estamos hablando de riesgos catastróficos cuya cobertura no existiría si no existiera un coaseguro. En aquellos en los que no hay coaseguro no hay coberturas por heladas y sequía, porque es muy difícil pensar que una aseguradora privada de forma independiente pudiera cubrir una sequía como la que hemos cubierto este año, con más de 200 millones de euros, tres veces la prima que se ha cobrado. Lo pagarían un año, pero al año siguiente se dejarían de asegurar. ¿Creéis que las inundaciones del Valle del Ebro se estarían asegurando año tras año? Seguramente no, y tampoco unos pedriscos que caen un año sí y otro también. El coaseguro permite distribuir las garantías y los riesgos entre todo el territorio, las aseguradoras corren el riesgo pero lo comparten y eso es algo de lo que tendríamos que estar orgullosos, porque nos permite poner a disposición de los agricultores y los ganaderos una herramienta que les ayudar a reducir su riesgo.

¿Los agricultores aragoneses son precavidos?

En superficie, en Aragón tenemos una implantación de un 55%. Solo Navarra y Castilla y León están por delante, pero en Aragón hay implantaciones destacadas en cultivos muy importantes en valor como son frutales, con un 85%, o en cereales, cerca del 70%.

¿Se mantiene así o ha habido muchas fluctuaciones?

Ha habido fluctuaciaciones porque uno de los aspectos en los que hay que mejorar es en conseguir que los agricultores no aseguren solo el año que piensan que van a tener siniestro.

¿Y cómo se consigue?

Hay varias medidas como adelantar el periodo de suscripción o bonificar al que contrate antes. Cuando la tecnología nos lo permita podríamos hacer como en algunos seguros de Estados Unidos que tienen primas distintas en función de la información y la previsión meteorológica de la que disponen en el momento de hacer el seguro. Si hay probabilidad de lluvia costaría menos y si no hay costaría mas, pero en eso estamos empezando a trabajar.

¿Los ganaderos son más reacios al aseguramiento?

Dentro del ganado hay muchos subsectores. Es cierto que el porcino y, en general, las ganaderías intensivas son una importante asignatura pendiente, y por esa parte podríamos decir que en Aragón estamos en un nivel más bajo de aseguramiento, pero en las explotaciones de vacuno de Asturias o de Cantabria tenemos implantación por encima del 50%. Lo que es cierto es que el riesgo de la ganadería en general no es igual que en el sector agrícola. En la ganadería saben cuáles son sus pérdidas habituales y luego hay grandes eventos como pueden ser problemas de saneamiento o inundaciones que prefieren cubrir porque dicen que tienen un periodo de retorno largo. Es cierto que es más difícil entrar porque el riesgo es menos evidente que en la agricultura, pero es también importante.

El sector pide seguros a la carta o seguros de renta. ¿Agroseguro trabaja en esa posibilidad?

En los seguros a la carta dentro de los riesgos climáticos hemos avanzado mucho. Como sucede en otro tipo de seguros, hay más posibilidades de adaptar el seguro a las necesidades de cada agricultor. En cuanto al seguro de renta, aunque mejor hablaríamos de seguro de ingresos, se está trabajando, no es algo sencillo, porque seguramente habría que referirlos a un índice compuesto de distintos indicadores, pero el principal problema es que la normativa europea no lo prevé y por el momento no están permitidos. Hay que trabajar en ello, pero todo depende de un estudio técnico que estamos realizando y, sobre todo, de un cambio de rumbo de la política europea.

¿Les llegan muchas quejas de los agricultores y ganaderos?

En las consultas que hacemos a los agricultores este año con el siniestro que hemos tenido de sequía, más del 80% de los encuestados se muestran satisfechos o muy satisfechos. Esto nos ayuda y nos anima a seguir trabajando en esta línea y a que toda la sociedad se de cuenta realmente de las pérdidas que puede tener este sector y dé lo necesario que es este seguro.

Más información en el Suplemento de Heraldo del Campo.

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