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Frutos secos

La cosecha vale menos

Comienza la campaña de recolección de la almendra en Aragón. Las estimaciones apuntan a un incremento de la cosecha, pero el sector es cauto porque todavía no se conocen los daños que el clima ha provocado en el fruto. Y lo que inquieta son los precios, mucho más bajos que los recibidos en los últimos años.

03/09/2017 a las 17:57
Un agricultor sujeta un puñado de almendras recogidas en una explotación aragonesa.Heraldo


Sucedió con la fruta. También con la vendimia. Y ahora, la recolección de la almendra llega con más prisa de lo habitual. Los caprichos del clima, esencialmente la sequía, han adelantado este año la recolección del fruto, cuyas variedades más tempranas comenzaron a cosechar a mediados del mes de agosto. Y además han puesto en condicional el volumen de producción previsto por la Mesa Nacional de Frutos Secos (de la que forman parte las organizaciones agrarias COAG, Asaja y UPA, Cooperativas Agroalimentarias de España y la Asociación Española de Organizaciones de Productores de Frutos Secos y Algarrobas), que incluso ha rebajado las estimaciones realizadas en mayo. Sus nuevos cálculos sitúan ahora la producción prevista para el conjunto de España en 56.513 toneladas de almendra en grano (un 2,1% menor a lo inicialmente esperado).

Una revisión a la baja que la Mesa Nacional de Frutos Secos justificó por la adversa climatología que el campo español lleva soportando desde mediados de febrero, marcada por la escasez lluvias y las altas temperaturas, pero en la que tampoco han faltado las heladas, aunque "la calidad y el tamaño de las almendras se ha mantenido altos", matizó. Pese a todo, las cifras suponen un incremento del 23,21% respecto a la campaña anterior y es un 27,68% superior si se compara con la media de los últimos cinco años.

Así sucede también en Aragón. Las previsiones del pasado mes de mayo continuaban manteniendo a la Comunidad como líder de producción en toda España. El ajuste reduce las expectativas a las 15.742 toneladas, un 2,26% más respecto a la campaña anterior y un 37,38% más respecto a la media de 2012-2016. Una cifra además con la que Aragón pierde su condición de líder, a la que vuelve a auparse Andalucía, que a pesar de disponer de una superficie muy superior a la aragonesa había perdido el podio la pasada campaña por un brusco descenso de su cosecha.

Aunque las perspectivas hablan de una buena cosecha, tanto el responsable del sector de frutos secos de UAGA, Bernardo Funes, como el representante de Asaja, José María Alcácera, se muestran cautos y coinciden en señalar qué hay que esperar a que la campaña avance y el fruto llegue a los almacenes para comprobar cuáles han sido los efectos y cuántas las pérdidas que han dejado en la producción la sequía y las altas temperaturas."El resultado final podría ser incluso menor", coinciden ambos representantes sindicales.

Pero más que la cantidad, que preocupa, lo que inquieta al sector es la cotización que alcanzará su cosecha. Los precios están cayendo, empujados por "la entrada masiva de almendra de California", explica Funes, que además, como insiste Alcácera, "llega a bajos precios".

Y es que, la almendra común –referencia para fijar la cotización–, que hace apenas dos años se pagaba al productor a unos 7,50 euros el kilos, cotizaba esta semana en la lonja de Reus a poco más de cuatro euros. Por la largueta y la marcona se pagaba en origen 7,10 y 7,45 euros por kilo, unas cifras alejadas ya de aquellos 9 euros que llegaron a alcanzar en 2015 y que desató la ‘fiebre del oro’ en estas producciones.

La recogida de la almendra llega "algo adelantada", señalan los representantes del sector, y muy marcada por los efectos de la sequía y las elevadas temperaturas. Pero en este caso, al contrario de lo que ha sucedido en otros cultivos, no es que la falta de agua haya imprimido velocidad a la maduración, sino que no permitía que el fruto "abriera bien", explica Bernardo Funes, de UAGA. Las lluvias caídas en los últimos días han dado un respiro y conseguirán que la recolección "se acelere".

Los productores comenzaron a salir al campo el pasado 15 de agosto para cosechar las variedades más tempranas. Y ya en este mes de septiembre se generalizará una recolección que se extiende este año, según datos de las declaraciones PAC, por una superficie de 67.416 hectáreas, unas 3.000 más que en la pasada campaña, de las que, eso sí, solo 10.000 disponen de riego.

Las últimas previsiones –de junio– son optimistas. Se han reducido respecto a las realizadas un mes antes, pero así y todo, se espera una cosecha de 15.742 toneladas, un 2,26% más que en la pasada campaña y que supera en un 37,38% la media de los cinco últimos años. "Eso es lo estimado, podría ser menos", advierte el representante del sector en Asaja-Aragón, José María Alcácera, que insiste en que el verano ha sido muy seco, se ha caído mucho fruto y la ausencia de precipitaciones ha provocado que el árbol  tirase fruto pero no hiciera grano con lo que habrá que esperar para cuantificar qué penalización supone esa circunstancia para los rendimientos. Alcácera estima, sin embargo, que «la cosecha en general va a ser aceptable».

Tampoco el representante de UAGA quiere echar las campanas al vuelo. Insiste en que aunque las recientes lluvias "han sido muy buenas", el almendro arrastra un "problema grave": la ausencia de agua. Más teniendo en cuenta, recuerda, que el 90% de la superficie dedicada a este cultivo se asienta en tierra de secano. "Hasta esta semana, no ha caído una gota y la almendra ha sufrido mucho, veremos lo que pasa con los rendimientos", explica Funes. Habrá también que descontar, señala el representante sindical,  las afecciones que las heladas provocaron en las comarcas de Calatayud y Daroca (en la provincia de Zaragoza), Matarraña (Teruel) y Ribagorza (Huesca).

Con estas expectativas de cosecha, Aragón pierde esa primera posición en el ranking productor de la que se había hecho merecedora la pasada campaña, cuando la sequía y las heladas que sufrieron los almendros andaluces, que ocupan el doble de superficie, redujeron bruscamente su cosecha. Su ‘recuperación’ vuelve a aupar a esta comunidad al primer escalón del podio, aunque, como insiste Alcácera, la producción aragonesa esta "ahí, ahí" pisando los talones a la andaluza.

De hecho, el representante de Asaja está convencido de que la producción aragonesa tiene todavía mucho que decir en el panorama nacional, porque "hay numerosas plantaciones nuevas que irán entrando en producción en los próximos años".

Vuelve California

Es cierto que muchas de estas plantaciones llegaron al calor de las altas y desconocidas cotizaciones que la almendra llegó a alcanzar en 2015, también por una sequía, aunque en esta ocasión sufrida a miles de kilómetros. El estado norteamericano de California, que genera el 82% de la producción mundial de almendra, vivió sumida durante cinco años, –hasta la campaña actual– en una situación de emergencia por la falta de agua que mermó de forma considerable la producción de frutos secos, lo que llevó las cotizaciones hasta niveles nunca conocidos.

Las tornas han cambiado. Y los productores californianos han dejado atrás las dificultades por la sequía y han vuelto al mercado a imponer su ley en las ventas y en los precios. Y no precisamente para bien. Así, aquella almendra común que hace apenas dos años se vendía (en grano) a más siete euros, ahora apenas alcanza poco más de los cuatro. Una estela que siguen todas las variedades, que si bien mantienen sus márgenes pierden igualmente respecto a lo cotizado en ejercicios anteriores.

"Hay mucho factor especulativo", asegura Alcácera, que insiste en que si bien es cierto que California ha ido recuperando producción, todavía no llega a los niveles que alcanzaba antes de sufrir la sequía, lo que no explica que ya, al comienzo de la campaña y sin saber todavía cuál será el resultado de la misma, el fruto esté perdiendo valor en el mercado. Y todavía es más inexplicable cuando la demanda no deja de crecer, destaca el representante de Asaja-Aragón, que reconoce también que en esta situación está influyendo un dólar a la baja. Confía en que estos precios no bajen mucho más a lo largo de la campaña, pero también reconoce que lo que no parece que pasará es que se produzcan subidas.

"Ahora hay una entrada masiva de almendra californiana", destaca Bernardo Funes. Pero ese no es el problema. Lo que preocupa al sector, insiste el representante de UAGA, es que el fruto norteamericano llega al mercado mezclado con el español, sin ningún tipo de control y trazabilidad, confundiendo a los consumidores y perjudicando a los agricultores nacionales que ven como se desvirtúa su producto, de mayor calidad y mejor sanidad.

Lo peor está por llegar. Según Funes, es más que previsible que la cantidad de almendra procedente de Estados Unidos que entrará en España este año sea muy superior a la producción total del país. Y es que España es el segundo importador de este fruto, no porque los españoles seamos especialmente adictos a este alimentos, sino porque "la almendra importada, se industrializa aquí y se destina después a la exportación", explica.

No es un problema nuevo, reconoce Funes, y una de sus soluciones está sobre la mesa del Ministerio del ramo desde hace años. "Es una batalla en la que llevamos luchando desde hace tiempo", señala el representa de UAGA, que insiste en la necesidad de que se habilite una marca de protección para la almendra española. Un cultivo, señala el sindicalista, que no solo es importante por sus cifras, sino por su impacto en el medio rural, en el que asienta población y contribuye a la sostenibilidad del medio ambiente.

Una petición con la que vuelve a comenzar una campaña que se alargará en Aragón hasta octubre.  

"Siguen los pedidos, pero ahora se exige sanidad"

A finales de 2015 la cartera de pedidos de El vivero de Abel estaba a rebosar. Tenía incluso lista de espera y entregas para realizar en 2017. El sector de la almendra vivía entonces su momento más dulce, gracias a unas elevadas cotizaciones y el desarrollo de variedades de floración tardía y autofértiles que habían atraído numerosas inversiones hacia un cultivo que hace poco más de un década era  residual.

No es que el interés haya cesado, pero algo se ha calmado, señala Antonio Poblador, responsable de esta empresa familiar situada en la localidad zaragozana de Caspe que cultiva y comercializa plantones de frutales (almendros, pistachos, avellanos, olivos, cerezos, melocotoneros, perales o manzanos). "No hay tanta lista de espera, pero seguimos teniendo pedidos sobre todo de grandes fincas y fondos de inversión", señala Poblador. Eso sí, destaca el empresarios, "ahora nos piden mucha documentación sanitaria". La detección en España (en Baleares y la Comunidad Valenciana) de varios focos de xylella fastidiosa –la bacteria letal e incurable que afecta especialmente a los cultivos leñosos– en España (en Baleares y la Comunidad Valenciana) ha puesto en alerta a los nuevos productores, que para no correr riesgos, se aseguran de que el vivero y la misma planta cuenta con los documentos que garantizan que supera todos los controles sanitarios para asegurar la buena salud de las plantas.

"Ya nadie se fía de las ofertas, y no se mira tanto el precio como la sanidad", insiste Poblador, que reitera, sin embargo, que Aragón es una de las Comunidad, por no decir la primera, en la que más y mejor se controla el aspecto sanitario."Desde que apareció la xylella nosotros ya llevamos tres inspecciones", destaca para corroborar su argumento.

Pese a todo, el almendro continua siendo un cultivo con atractivo. Tanto que en El vivero de Abel están ya recogiendo pedidos para servir la próxima primavera. Estos llegan especialmente de Francia y del sur de Portugal, donde se está desarrollando de "forma espectacular" este tipo de producciones. Poblador también tiene demanda de España, sobre todo de Andalucía pero también de Aragón, aunque reconoce que los pedidos aragoneses son de menor tamaño que los que proceden del sur peninsular.

Guara, el valor seguro

La variedad guara, autofértil, de floración tardía, con alto rendimiento en pepita, de entrada rápida en fructificación y de buena adaptabilidad tanto a secano como en regadío, es la más demandada en El vivero de Abel. "Es un valor seguro, su venta no falla nunca", insiste Antonio Poblador, que reconoce que también despiertan el interés comprador las variedades belona y soleta. Todas ellas tienen su origen en Aragón, en concreto en los años de investigación realizado por el equipo de mejora de la Unidad de Fruticultura del Centro de Innovación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), dirigido por Rafael Socias, que también ha desarrollado variedades extratardías, como la mardía o la vialfas, cuyas floraciones no se producen hasta bien entrado el mes de marzo y con las que es posible encontrar almendros en Valladolid, León o el Pirineo, zonas en las que por su altura y clima este cultivo era hasta ahora impensable.

El vivero de Abel también está lanzando al mercado una variedad americana que aunque exige ciertas modificaciones en las técnicas de cultivo ofrece unos rendimientos de hasta el 65%, cuando en la guara este porcentaje es del 38% y en la soleta y marcona de entre el 30% y el 31%.

Esta empresa caspolina comercializa anualmente 15 millones de plantas, pero el almendro no es el único fruto seco que va ganando terreno en el mundo. También se han puesto de moda los cultivos de pistachos, tanto que El vivero de Abel ha vendido este año 30.000 plantas "pero podíamos haber comercializado 200.000 si las hubiéramos tenido", señala su propietario.

Poblador también trabaja en su empresa en la investigación y adaptación del avellano, porque "nuestro clima no es el adecuado para este cultivo", explica. Destaca, sin embargo, que la I+D que realiza su empresa ya ha conseguido que el avellano «que siempre ha sido un pequeño arbusto", sea ahora "un arbolito". De esta especie comercializa 40.000 plantas, pero la demanda mundial va en aumento.

Y sus investigaciones van más allá. "Estamos estudiando con pecanas, conocidas también como nueces americanas", explica Poblador, que detalla que aunque este fruto no es muy conocido en España tiene una gran demanda en México y Centroamérica.

Más información en el suplemento Heraldo del Campo.





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