Lambán cambia el paso con Echenique

Los problemas entre el PSOE y Podemos van a más y dibujan un escenario de inestabilidad que puede agravarse si hay nuevas elecciones.

Los ‘lambanólogos’ andan desconcertados. Hace poco más de una semana, a propósito del "no nos van a domesticar" de Pablo Iglesias, el presidente Lambán se despachaba en Twitter, su red social favorita, colocando a los podemistas a la altura de los animales salvajes. Tras el exceso, inició la semana pasada con un pacto con el PP para pagar a las comarcas, la concertada y la extra a los funcionarios. Y la acabó en el cementerio de Torrero, lamentando con ardor republicano que Pablo Echenique ni siquiera escuche sus ofertas de acuerdo.


Los vaivenes reflejan el cambio de paso en la relación de Lambán y Echenique, que nueve meses después de la investidura del socialista sigue marcada por la desconfianza mutua. Tras haber permanecido a rebufo de Podemos, sin decir una palabra más alta que otra, la aprobación del presupuesto y el contexto nacional permiten a Lambán sentirse liberado para atender las presiones internas que le exigían un perfil propio frente a los ataques de la formación morada, que nunca ha estado cómoda con los socialistas.


Este conato de incendio, todavía controlable, tiene peligrosos acelerantes a su alrededor, como la ruptura de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias y la previsible repetición electoral. O la elección de Echenique como secretario de Organización de Podemos, que proyecta aún más su perfil nacional en detrimento de su papel en Aragón, como sostiene el PSOE.


¿Qué está pasando? El 21 de febrero, tras la enésima oferta de pacto por parte de Lambán, el líder de Podemos le envió una carta en la que relataba los incumplimientos de varios acuerdos, como las auditorías a las empresas públicas, el recorte de asesores o la dimisión del presidente de las Cortes, Antonio Cosculluela, como alcalde de Barbastro. El presidente aún no ha contestado formalmente, pero niega con insistencia la tesis de Echenique.


Un alto cargo socialista comentaba hace unos días que "con un partido que ha apoyado la investidura y el presupuesto debería haber una interlocución más fluida". Así lo cree Lambán. Pese a todo, añadía que se debe mantener a Podemos como socio prioritario para no quedar a merced del PP.


¿Por qué el PSOE pacta entonces con los populares? Según el entorno del presidente, por "necesidad" aritmética. Pero también es un "aviso" a Echenique de que el PSOE no se quedará quieto si Podemos comete la "irresponsabilidad" de poner en jaque la estabilidad política. Mientras, Lambán redobla sus ofertas de pacto a largo plazo (normal en un gobernante en minoría), y sus quejas por la negativa de Echenique a dialogar, en la línea del juego de ‘quién tiene la culpa’ de Sánchez e Iglesias.


Pese a que en las Cortes la relación entre los portavoces de los dos partidos es cotidiana y amable, se multiplican los problemas. Después de que Podemos tumbara en marzo, junto al PP, ampliar los fondos para las comarcas y la extra, Echenique forzó a Lambán a comparecer por el caso Plaza, lo que se interpretó en el PSOE como una declaración de hostilidades. La pasada semana los socialistas quedaron en minoría hasta en cuatro ocasiones. Varios dirigentes del PSOE alertan del riesgo de una alianza PP-Podemos. "Hay dos almas en Podemos y a una le encanta la pinza", comentaba un diputado, que añadía que "esta legislatura no tiene manual de instrucciones" y que habrá que acostumbrarse a la geometría variable.


En el PP, que ha ganado peso y centralidad con su acuerdo con el PSOE, desdramatizan la situación. "El agua volverá a su cauce", afirmaba un parlamentario popular, que lanzaba una advertencia: "El escenario de Extremadura es imposible. No habrá acuerdo presupuestario PP-PSOE. Lambán ya escogió su camino".


Echenique sonríe cuando le hablan de la pinza. "Es de chiste, ridículo, de broma, sobre todo después de que el PSOE vaya a votar las modificaciones presupuestarias con el PP", comenta. A su juicio, el cambio de tono de Lambán obedece a un interés "por construir un relato". "Nosotros no hemos cambiado nada esencial. Yo no me reúno con Lambán desde hace meses. Antes no se quejaba y ahora sí. No me reúno con él porque eso dibujaría un papel de socio de gobierno que no somos. Por eso creo que la ofensiva discursiva del presidente tiene más que ver con el propio PSOE", apunta.


El podemista rechaza pactar con quien no cumple."No nos fiamos del PSOE", dice. Pero señala que es falso que no quieran dialogar, como sostiene Lambán. "Si Podemos no hubiera hablado con el PSOE no habría presidente", afirma Echenique, que manifiesta que "Podemos no tiene que hablar todo el tiempo con el Gobierno, es oposición". Ante las críticas de que su cargo de secretario de Organización de Podemos está afectando a su trabajo en Aragón, lo niega y replica: "Igual desde Ferraz le han dicho que me den un poco para ablandar a Iglesias".


Sin la más mínima intención de anticipar elecciones, Lambán observa los acontecimientos con cierta calma, consciente de que ya tiene un presupuesto que le permite gobernar sin apuros y que los escenarios de estabilidad se juegan cada semana, por lo que no es bueno alterarse por lo que pueda pasar. Mientras, Echenique, más científico clásico que ‘lambanólogo’, quizá prefiera seguir fiel a la vía experimental de no prestar demasiada atención al presidente.

 

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